Cali, julio 23 de 2026. Actualizado: jueves, julio 23, 2026 15:40
La decisión de Abelardo de la Espriella de establecer una sede alterna de la Presidencia en Cali acerca el Gobierno Nacional a una región que necesita mayor respaldo.
Cali gana con una Presidencia más cerca
El anuncio del presidente electo, Abelardo De la Espriella, de establecer sedes alternas de la Presidencia de la República en Barranquilla, Medellín y Cali constituye una excelente noticia para el país y, particularmente, para el suroccidente colombiano.
Más allá de lo administrativo, la decisión representa un mensaje político claro: Colombia no puede seguir gobernándose únicamente desde Bogotá.
El excesivo centralismo ha sido, durante décadas, uno de los grandes obstáculos para el desarrollo equilibrado del país.
Muchas decisiones se toman desde la capital sin un conocimiento suficiente de las realidades que enfrentan las regiones.
Por eso resulta acertada la intención de acercar la Presidencia y al Gobierno Nacional a los territorios, conocer de primera mano sus necesidades y construir soluciones junto a las autoridades locales.
Para Cali, la noticia tiene un significado especial.
Durante los cuatro años del gobierno del presidente Gustavo Petro, la ciudad sufrió un evidente abandono por parte del Gobierno Nacional.
Pese a la amplia votación que obtuvo aquí el mandatario saliente, la capital del Valle recibió escaso respaldo frente a problemas tan graves como el deterioro de la seguridad, la crisis del sistema de salud y las necesidades de infraestructura que demanda una ciudad de más de dos millones de habitantes.
La seguridad es quizá el ejemplo más evidente.
Mientras las organizaciones criminales fortalecían su presencia en el Valle del Cauca, el Cauca y Buenaventura, Cali asumía buena parte de las consecuencias de esa violencia sin el acompañamiento que requería por parte de la Nación.
Combatir esas estructuras exige una estrategia regional y un Gobierno Nacional comprometido con recuperar el control territorial y respaldar decididamente a la Fuerza Pública.
La presencia permanente de una sede alterna de la Presidencia puede contribuir precisamente a ese propósito.
No se trata únicamente de que el jefe de Estado despache algunos días desde Cali.
Lo verdaderamente importante es que ministros, altos funcionarios y equipos técnicos mantengan una relación más cercana con las problemáticas de la región y respondan con mayor rapidez a las necesidades de los departamentos y municipios.
Por supuesto, el éxito de esta iniciativa dependerá de que no se quede en un anuncio simbólico.
Las sedes alternas deberán convertirse en verdaderos centros de decisión, con presencia efectiva del Gobierno Nacional y capacidad para impulsar soluciones concretas.
Si ello ocurre, Colombia dará un paso importante para reducir el centralismo que históricamente ha limitado el desarrollo de las regiones.
Acercar la Presidencia a los territorios no solo fortalece la presencia del Estado; también fortalece la confianza de los ciudadanos en que sus problemas serán escuchados y atendidos donde realmente ocurren.

