Cali, febrero 11 de 2026. Actualizado: miércoles, febrero 11, 2026 22:54
Hacen falta más estudios
Corazón de mujer: infradiagnóstico y prevención en embarazo y menopausia
En España las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en mujeres, por delante del cáncer, según datos del Ministerio de Sanidad y el INE.
A pesar de esta realidad, cuando los pacientes son mujeres, los procesos diagnósticos suelen demorarse. Con frecuencia, síntomas como dolor torácico o fatiga se atribuyen a ansiedad o trastornos digestivos, lo que retrasa la atención o deriva en tratamientos inadecuados.
El bajo porcentaje de mujeres en ensayos clínicos —no supera el 30%— limita el conocimiento sobre la respuesta a fármacos y a procedimientos médicos en el sexo femenino.
Hombres y mujeres difieren en anatomía, metabolismo y evolución de la enfermedad, pero a menudo los protocolos se diseñan sobre datos masculinos y luego se extrapolan a las mujeres, sin tener en cuenta sus particularidades.
Existen factores de riesgo comunes como el tabaquismo, la hipertensión o la obesidad, pero también hay riesgos específicos de la vida reproductiva.
El síndrome de ovario poliquístico, la hipertensión o la diabetes gestacional durante el embarazo elevan el riesgo a largo plazo. Tras la menopausia, la caída de estrógenos provoca cambios en el perfil lipídico, la presión arterial y la resistencia a la insulina, incrementando la probabilidad de sufrir un episodio cardiovascular.
Ventanas críticas para la prevención
El embarazo actúa como una prueba de esfuerzo cardiovascular: complicaciones como la preeclampsia o el parto prematuro no solo afectan al periodo gestacional, sino que señalan un riesgo futuro.
El concepto de “cuarto trimestre” insiste en prolongar el seguimiento más allá del postparto inmediato, pero en la práctica muchas de estas señales quedan sin continuidad asistencial.
La menopausia es otra etapa clave: el enfoque habitual en los síntomas vasomotores y urogenitales suele dejar fuera la evaluación cardiovascular.
Revisar de forma rutinaria la presión arterial, el perfil lipídico, el peso y la historia obstétrica abriría una segunda gran oportunidad para prevenir infartos o ictus.
Mejorar la información y la formación de profesionales y pacientes es esencial. Una encuesta de la Sociedad Española de Cardiología indicó que el 74% de la población ignoraba que la principal causa de muerte en la mujer es la enfermedad cardiovascular.
Solo con una comunicación más clara y un seguimiento ajustado a las particularidades femeninas se puede reducir el infradiagnóstico y ofrecer un tratamiento más eficaz.

