Cali, febrero 14 de 2026. Actualizado: sábado, febrero 14, 2026 00:20
Una revisión internacional expone los riesgos ambientales y sociales
Sequías y cambio climático favorecen la expansión del virus del Nilo Occidental
Un estudio publicado en la revista One Health, que reúne 23 revisiones sistemáticas y metaanálisis basados en más de 1.900 investigaciones, identifica los determinantes clave en la expansión del virus del Nilo Occidental.
La investigación, desarrollada por el Instituto de Investigación Biosanitaria ibs.GRANADA y colaboradores europeos, destaca cómo el aumento de las temperaturas y los fenómenos extremos influyen en la proliferación de mosquitos del género Culex.
Según los resultados, los veranos más cálidos y los inviernos suaves aceleran tanto el ciclo de vida de los vectores como la replicación del virus.
Las sequías prolongadas seguidas de lluvias intensas crean criaderos naturales y concentran a las aves, reservorios del patógeno, en zonas húmedas, lo que eleva la probabilidad de contagio.
Además, las transformaciones del paisaje por la urbanización, la agricultura intensiva y la degradación de ecosistemas aumentan la densidad de mosquitos en áreas de regadío, humedales y barrios con infraestructuras deterioradas.
El estudio también subraya la influencia de factores socioeconómicos en la vulnerabilidad de las comunidades.
La falta de recursos, la escasa percepción del riesgo y la menor formación en prevención sitúan a determinados colectivos profesionales, como los trabajadores agrícolas o de laboratorio, en un mayor riesgo de exposición al virus.
Prevención y vigilancia integrada
Los autores abogan por un enfoque One Health que combine vigilancia ambiental, veterinaria y epidemiológica con campañas de formación y sensibilización dirigidas a la población y a los grupos de riesgo.
Reclaman además estudios longitudinales para evaluar a largo plazo los efectos del cambio climático y la transformación del territorio sobre la transmisión del virus.
Esta alianza multidisciplinaria, que integra física, ecología, economía de la salud y salud pública, apunta a reforzar las herramientas de anticipación y respuesta ante brotes futuros.

