Cali, marzo 25 de 2026. Actualizado: miércoles, marzo 25, 2026 21:17
Durante 12 días, la ciudad será escenario de 21 conciertos gratuitos
Cali afina su identidad cultural con el II Festival de Música Clásica 2026
Cali se prepara para vivir una experiencia cultural que transforma la manera de acercarse a la música clásica.
Del 24 de marzo al 5 de abril, la ciudad será escenario del II Festival de Música Clásica, una apuesta que no solo reúne a destacados músicos y orquestas, sino que también busca democratizar el acceso a este género, llevándolo más allá de los escenarios tradicionales.
La programación, que se extenderá durante 12 días, incluye 21 conciertos gratuitos distribuidos en diferentes puntos de la ciudad, consolidando una propuesta descentralizada que permite que la música llegue a comunidades diversas.
Más que un festival, se trata de una experiencia que conecta generaciones. La música clásica, muchas veces percibida como lejana o exclusiva, se acerca en esta ocasión a públicos familiares, jóvenes y nuevos oyentes, con una agenda que mezcla tradición, formación y nuevas narrativas.
Uno de los aspectos más destacados del festival es su carácter inclusivo y territorial. Diez de los conciertos estarán a cargo de procesos locales, lo que permite visibilizar el talento de escuelas, ensambles y orquestas de la región.
Además, la programación se desplegará en diez escenarios descentralizados, llevando la música a barrios, parroquias, auditorios y espacios culturales de la ciudad.
La apertura, programada para el 24 de marzo, marcará el inicio de un recorrido sonoro que combina agrupaciones emergentes y consolidadas.
Ese día, el Cuarteto Lumina abrirá la jornada en el Teatro La Unión, mientras que el Tamborimba Ensamble se presentará en el Teatro Municipal Enrique Buenaventura, uno de los escenarios más emblemáticos de Cali.
A lo largo de la semana, el festival reunirá a distintas orquestas y agrupaciones que representan tanto la tradición sinfónica como nuevas propuestas interpretativas.
Destacan la participación de la Orquesta Sinfónica y el ensamble coral del Conservatorio Antonio María Valencia, así como la Orquesta Sinfónica de la Universidad del Valle, en una muestra del trabajo académico que sostiene la formación musical en la ciudad.
La agenda también incluye la presencia de agrupaciones de otras regiones del país, como la Banda Sinfónica de Pereira y el Ensamble Barroco de Bogotá, lo que amplía el diálogo musical y enriquece la experiencia del público.
Uno de los momentos clave del festival será su dimensión internacional. La participación de la sección de cuerdas de la Orquesta Sinfónica de Antofagasta, de Chile, marca un punto de encuentro entre Cali y otros escenarios latinoamericanos, fortaleciendo el intercambio cultural y posicionando el festival en una escala más amplia.
Nuevas generaciones
Pero el festival no solo mira hacia afuera. También pone en el centro a las nuevas generaciones.
La participación de orquestas juveniles e infantiles, como Notas de Paz y Somos Pacífico, refleja el trabajo formativo que se viene desarrollando en la ciudad, donde la música se convierte en una herramienta de transformación social.
La diversidad de escenarios también redefine la experiencia. Desde teatros tradicionales hasta espacios comunitarios y parroquias, cada concierto propone una relación distinta con la música.
La Cinemateca La Tertulia, el Centro Cultural Comfandi y distintos templos religiosos se convierten en puntos de encuentro donde la música clásica dialoga con el territorio.
El cierre del festival, previsto para el 5 de abril, estará a cargo de la Orquesta Sinfónica de Cali, en un concierto que simboliza la consolidación de este proceso cultural y su proyección hacia el futuro.
Más allá de la programación, este festival plantea una reflexión más profunda: el lugar de la música clásica en una ciudad como Cali.
En un territorio reconocido por su riqueza sonora ligada a la salsa y las músicas del Pacífico, la música clásica encuentra un espacio propio, no como competencia, sino como complemento dentro de un ecosistema cultural diverso.
La apuesta es clara: acercar la música clásica a nuevos públicos, romper barreras simbólicas y demostrar que este género también puede ser cercano, emocionante y cotidiano.
El II Festival de Música Clásica de Cali no solo ofrece conciertos. Propone una experiencia que invita a escuchar la ciudad de otra manera, a descubrir nuevos sonidos y a reconocer que la cultura, cuando se comparte, se convierte en un lenguaje común.

