Cali, septiembre 28 de 2026. Actualizado: lunes, septiembre 28, 2026 17:18
1 de octubre: Día Internacional del Café
Exaltación del néctar de los pensadores
Luis Ángel Muñoz Zúñiga
Especial Diario Occidente
El jueves 1 de octubre se celebra el Día Internacional del Café, fecha proclamada en 2014 desde Londres por la Organización Internacional del Café.
Historiadores y sociólogos han escrito sobre la importancia del producto que concilia las diferencias sociales.
El café inspira a poetas y músicos que le expresan gratitud. Luis Eduardo Nieto Arteta (Barranquilla 1913-1956), en El café en la sociedad colombiana (1949): lo exaltó con valor cultural, motor de la economía y le reconoció importancia en la gestación de la conciencia nacional.
Sin distinciones regionales, el café es básico en el desayuno de los colombianos, permite a los trabajadores alistarse a iniciar sus jornadas, ofrecerlo en reuniones sociales y servirse en oficinas como rica y aromática infusión, es bebida nacional y “néctar de los pensadores”.
Este informe de Cultura del Diario Occidente quiere desmitificar las advertencias contra la cafeína e invita a leerse acompañados de un aromático tinto caliente.
A la hora del café
Lástima que el café, planta que desde hace dos siglos se arraigó en nuestra cultura, no pueda inventariarse entre las de origen precolombino, bien sabemos que la semilla bendita se la debemos a la adicción del jesuita Francisco Romero, quien desde los primeros años de República, cuando ejerció de párroco en pueblos de Norte de Santander, tuvo la cristiana idea de poner como penitencia a los pecadores y pecadoras, que sembrasen junto a los caminos y en sus fincas los arbustos que él importaba de Arabia.
“Anda: sembrad, abonad, multiplicad y os perdonaré”.
En pocos años la planta bendita invadió los paisajes colombianos, garantizando la disposición de la materia prima que atendería la única adicción que lleva a pedir: “Señor déjanos caer en la tentación de tomarnos un café”.
Si las primeras citas son en una cafetería para tomar tinto, capuchino o frappe, entonces en vez de A la hora del té ; lo apropiado es invitar: “Nos vemos a la hora del café”.
Café virtuoso
“En virtud del café las relaciones entre la agricultura y las industrias urbanas en Colombia han sido éstas: aquella ha condicionado el desarrollo de éstas. Posteriormente, en la situación de ahora se contempla que la fábrica de la ciudad ofrece un mercado para determinada producción agrícola. La expansión del cultivo del café fomenta las importaciones. Hay en los puertos marítimos una mayor actividad. El destino y el desarrollo local están vinculados al café, como antes, lo estuvieron al tabaco y a la quina”. (El café en la sociedad colombiana. Luis Eduardo Nieto Arteta).
Cafeína y café sin dulce
La eterna discusión sobre la relación de café y buena salud, es que éste contiene cafeína.
Otra, para evitar la diabetes recomiendan que se consuma sin azúcar.
Para argumentar respuestas a favor del café, hay que empezar por recordar que otrora en las cocinas con fogón no faltaba la ollada de café, para el desayuno, las medias nueves y los remates en las tardes, sin embargo, abuelos, tíos y padres, crecieron sanos y fueron longevos.
La cafeína, fue descubierta en 1819 por el químico alemán Ferdinand Runge, quien la denominó Kaffein, estimulante muy apetecido, utilizado contra el sueño, para estimular energías, lograr la concentración en actividades intelectuales y, sobre todo, porque su sabor causa placer.
Fabio Arévalo Roser, bioquímico y médico, autor de El poder del café en tu salud, afirma: “La bebida que tiene una estructura más compleja que la simple combinación de cafeína y agua, se desprenden cantidad de efectos en el organismo humano, la mayoría benéficos”.
De cafetales a canciones
El café no sólo trasciende de las fincas a las empresas tostadoras y productoras.
El café también inspira a los autores de canciones, quienes expresan sus sentimientos por la planta que más placeres proporciona cuando la bebemos en infusiones. “Cuando la tarde languidece/ renacen las sombras/ Y en su quietud los cafetales/ Vuelven a sentir/ Esa triste canción de amor/ de la vieja molienda / que en el letargo de la noche/ parece gemir”/ (Moliendo café. Hugo Blanco).
“Porque la gente vive criticando/ me paso la vida sin pensar en nada (…) pero no sabiendo que yo soy el hombre/ que tiene un hermoso y lindo cafetal”/ (Mi cafetal. Crescencio Salcedo).
“Me gusta el olor que tiene la mañana/ me gusta el primer traguito de café”/ (Esta vida. Jorge Celedón).
“Tomamos un café/ después otro café/ yo tuve que esperar/ para volverte a ver”/ (Tomamos un café. Piero).
“Ojala que llueva café en el campo/ que caiga un aguacero de yuca y te del cielo”/ (Ojalá que llueva café. Juan Luis Guerra).
Bonanza y cafés-libros
Brasil y Colombia han figurado como países cafeteros, el gigante suramericano como el más productor y exportador del grano, y nuestro país, por su calidad y su más rico sabor.
En la década de los setenta, la afectación de los cafetales brasileros por causa de las heladas, nos permitió una “bonanza cafetera” que solidificó la economía colombiana.
El café trascendió de los hogares, de las oficinas y de los bares, a posicionarse en innovadores sitios de reunión de intelectuales, identificados como los café-libro, espacios con biblioteca y librerías, donde se “bota corriente”, viejos, jóvenes e intelectuales participan de reuniones literarias y musicales, en sitios óptimos para lanzamientos de libros y conversatorios frente a los autores: “Café Los Turcos”, pionero en el barrio El Peñón; le siguieron “Café Macondo”, “Libertienda Café”, “Apapachos Libros Café” y “Fuente Cultural Lozanía”, ubicados en el antiguo y patrimonial barrio San Antonio.
Y al sur de la ciudad: “Oromo: librería-café”.
Biblioteca cafetera
A nuestros lectores que estén interesados en investigar el origen del café, su relación con la colonización antioqueña, la importancia en el desarrollo económico del país y el aporte del café a la cultura colombiana, les relacionamos este breve listado de fuentes bibliográficas:


“El café en la sociedad colombiana”. (1949). Luis Eduardo Nieto A. Tiempo Presente.
“El Libro del Café”. (1991). Ignacio H. de La Mota. Ediciones Pirámide. Madrid.
“Vida y hechos del café en Colombia”. (1998). José Chalarca. Presencia Editores.
“Beneficio ecológico del café” (1999).Federación Colombiana de Cafeteros. Cenicafé.
“Café: técnica y tradición”. (2002). Wilson López Aragón. Colección Biblio-Nova.
“Cafeína la droga perfecta. (Enero 2005). T.R.Reid. National Geographic en Español.
“Café de Etiopía a Juan Valdez”. (2014). Nicolás Artursi. Ediciones Planeta Libros.
“El poder del café en tu salud”. (2026). Fabio Arévalo Rosero. Intermedio Editores.

