Cali, julio 17 de 2026. Actualizado: viernes, julio 17, 2026 20:01

Impotencia humana ante los bramidos telúricos

Los desastres sísmicos no tienen quién les escriba

Los desastres sísmicos no tienen quién les escriba
viernes 17 de julio, 2026

Luis Ángel Muñoz Zúñiga
Especial Diario Occidente

Los desastres sufridos en Venezuela como consecuencia de un fuerte terremoto, con repetición a las pocas horas en una misma intensidad, ocurrido a finales de junio, no es un caso novedoso en el vecino país, ni en la historia sísmica de América Latina.

La literatura poco se ha ocupado de estos asuntos naturales, ni les otorga la connotación de narrativa de terror que merece la impotencia humana ante los bramidos telúricos.

Los terremotos son connaturales con la historia del planeta, nos lo explicamos si observamos las simetrías complementarias de las penínsulas y los golfos, del mar Mediterraneo y el Caribe, con trazados cóncavos y convexos.

Las formas continentales nos llevan a entender que hace millones de años hubo desplazamiento o deriva continental y que la Tierra aún conserva una poderosa energía en sus capas tectónicas, que en cualquier momento salen a flote y se manifiestan abruptamente.

Cuando ocurren sismos o terremotos los gobernantes decretan que sus empleados en edificios, igual que los maestros y los niños en las escuelas, realicen simulacros de reacción, estrategias de salvación y tracen puntos de encuentro, lo hacen recién ocurridos.

Sería oportuno y pertinente que en la anunciada reforma ministerial de contenidos para la educación, se incluyera como asignatura especial la historia de la sismología y de los desastres en América Latina.

Impactos de la sismología

Desde las eras geológicas de formación de la tierra y, luego cuando aparecen los seres humanos, aquí en nuestro continente durante la época precolombina, en la conquista y la colonia hispánicas y, cuando se conformaron las repúblicas, ningún país de América Latina ha estado exento de los desastres sísmicos, siendo el único fenómeno natural incontrolable por el hombre, sólo le queda por hacer la remoción de los escombros y la reconstrucción de las ciudades.

Los países más gravemente afectados han sido: México, Nicaragua, Salvador, Guatemala, Colombia, Perú, Chile y Argentina.

Desde la conquista y la colonia los cronistas de Indias registraron varios movimientos telúricos con ubicación de epicentros y explicaron que como consecuencia de los desastres varias ciudades coloniales fueron trasladadas y refundadas en otros lugares.

Los desastres sísmicos repercutieron en el origen de la prensa en la Nueva Granada. El 12 de julio de 1785, un fuerte terremoto que causó graves daños en Santafé de Bogotá, motivó que publicara el periódico “Aviso del terremoto”, que circuló por algún tiempo, la prensa le dio importancia, aunque los fenómenos y desastres no tuvieron buen eco, claro con contadas excepciones, en la inspiración de los escritores en la literatura colombiana.

“Este día se vio esta Capital en la mayor consternación, dimanada del espantoso terremoto, que esperimentó como a las siete y tres cuartos de la mañana, perciviendose terrible movimiento de sur a norte con los primero vaivenes, quedando tan fuerte el movimiento de trepidación vertical, que parecían deshacerse las viviendas”.

Registro científico

Antonio Domínguez, en su estudio titulado “Cordillera, terremotos y volcanes”, en la colección grandes temas de Salvat, explica que “el terremoto o seísmo es un movimiento vibratorio que se origina en zonas internas de la Tierra y se propaga por los materiales de la misma en todas direcciones en formas de ondas elásticas denominadas sísmicas. El punto del interior de la Tierra donde se origina un terremoto se denomina Hipocentro o foco, y el de la superficie terrestre donde aquel presenta mayor intensidad, epicentro. En la mayor parte de los casos, el epicentro se halla en línea vertical del hipocentro. La profundidad a que se encuentre el foco de un seísmo varía desde pocos kilómetros hasta algo más de setecientos. Las fases principales de un terremoto van acompañadas, sobre todo en las zonas próximas al epicentro, de ruidos comparables a los truenos”.

En Colombia, desde 1941 con la creación del Instituto Sismológico, se lleva registro científico de los sismos, los ocurridos en siglos pasados los relaciona tomando como fuentes de investigación las crónicas de Indias, el “Aviso del Terremoto”, los archivos personales y las compilaciones de tiempos anteriores, destacando, entre otras, las escritas por: Luis Vargas Jurado (1703-1780), Santiago Pérez de Valencia (1785-1841).

La compilación de Emmanuel Friediaender, hecha entre 1926 y 1927, recopila evidencias sísmicas antiguas desde 1500. En Perú, un terremoto ocurrido en 1970, dejó 50 mil víctimas y, en Nicaragua, otro en 1972, deja 20 mil.

No tienen quien les escriba

Rocío Castro, de redacción “Conaculta Tierra Adentro”, argumenta que el poco interés de los escritores que no toman como los terremotos como materia de inspiración literaria, “puede ser el que los fenómenos sociales son razonados, conscientes, producen impacto en la composición e identidad de la sociedad, se reflexiona en torno a ellos; en cambio, las catástrofes naturales son hijas de la inmediatez, no hay tiempo para cuestionarse, son más emocionales. En este sentido, podría ser injusto comparar al temblor de 1985 con la Revolución Mexicana desde una perspectiva de historiografía literaria”.

Historia y desastres

“HISTORIA Y DESASTRES EN AMERICA LATINA”, publicada por la RED/ CIESAS en 1997, bajo la coordinación de Virginia García Acosta, es una obra fundamental al institucionalizar la asignatura sobre los terremotos.

La Coordinadora, argumenta en la introducción: “Partiendo de determinados enfoques derivados de las ciencias sociales para estudiar los desastres, estimamos que existen elementos que es indispensable considerar como punto de partida al realizar estudios históricos sobre desastres, estos son resultado de la confluencia entre un fenómeno natural peligroso y una sociedad o un continente vulnerable. De ahí que sea absolutamente necesario conocer a profundidad este último, es decir, las condiciones en las que se presentó determinada amenaza y en las que se desarrolló y evolucionó el desastre”. (Virginia García Acosta. Historia y desastres en América Latina. CIESAS 1997)

Paradoja sísmica

Los hombres primitivos debido al poco desarrollo social estuvieron sumidos en la impotencia ante los bramidos telúricos y las consecuencias de los desastres.

Luego inventó las máquinas, pero continuó inmerso en su vulnerabilidad. Pero hoy al investigar otras causas de los terremotos, hallamos en parte responsabilidad humana.

Las acciones del hombre, por ejemplo, en explotación minera sin control en algunas regiones, la construcción de grandes represas que transforman los paisajes, los experimentos con explosiones atómicas y la perforación exploratoria en la búsqueda de reservas de petróleo, han debilitado la piel protectora de la Tierra y provocado su faz cambiante, como si nos reclamara que no cesamos nuestras acciones debilitadoras. Continuamos escépticos ante los bramidos telúricos.


Los desastres sísmicos no tienen quién les escriba

Comments

ads_top
Powered by Sindyk Content
Arriba