Cali, abril 9 de 2026. Actualizado: jueves, abril 9, 2026 21:26
Regreso desde el espacio este viernes
Volver a la Tierra, la parte más peligrosa del viaje a la Luna: así será el regreso de la misión Artemis II este viernes
Según informaron los expertos de la Nasa, el l retorno de la misión Artemis II es uno de los capítulos más exigentes y peligrosos que debe enfrentar la misión Artemis II, incluso de más riesgo que sobre volar el lado lejano de la luna, aislados durante cuatro horas.
Tras completar un histórico sobrevuelo de la cara oculta de la Luna, los cuatro astronautas —Reid Wiseman, Christina Koch, Victor Glover y Jeremy Hansen— se preparan para enfrentar la fase más peligrosa de toda la misión: el reingreso a la atmósfera terrestre.
Programado para este viernes 10 de abril a las 7:07 p. m. (hora de Colombia), frente a la costa de San Diego, el amerizaje de la cápsula Orión pondrá a prueba tanto la tecnología de la Nasa como la resistencia física y mental de la tripulación, que regresa tras diez días en el espacio profundo.
El viaje de regreso comenzó cuando Orión abandonó la órbita lunar y se insertó en una “trayectoria de retorno libre”, un camino determinado en gran medida por la gravedad de la Tierra y la Luna
Aunque este tipo de trayectoria reduce la necesidad de maniobras complejas, no elimina los riesgos. Por el contrario, concentra la incertidumbre en momentos clave, especialmente durante la entrada a la atmósfera.
Corredor invisible
Uno de los mayores peligros del regreso es el llamado “corredor de reentrada”, un rango extremadamente estrecho en el ángulo con el que la nave debe penetrar la atmósfera terrestre.
Ingenieros estiman que este ángulo ronda los 6 grados, que puede parecer una cifra menor, pero una variación mínima puede resultar catastrófica para el ingreso.
Si la cápsula entra con un ángulo demasiado pronunciado, la fricción con el aire generará temperaturas tan extremas que podrían comprometer el escudo térmico.
En cambio, si el ángulo es demasiado bajo, Orión podría rebotar en la atmósfera y desviarse nuevamente hacia el espacio, con consecuencias potencialmente fatales.
Para evitar este escenario, la tripulación ejecutó la maniobra conocida como corrección de trayectoria de retorno (RTCB), un encendido controlado de motores que ajusta con precisión el ángulo de ingreso.
Esta operación, aparentemente sencilla, es en realidad uno de los momentos más delicados de toda la misión, pues define si la nave entrará en el corredor correcto.
Según informó la ingeniera colombiana Liliana Villarreal, directora de aterrizaje y recuperación de la misión Artemis II, en ese ángulo “se juega la vida de la misión”.
Por esta razón su equipo ha trabajado en sincronía con los astronautas para garantizar que Orión llegue a la atmósfera en condiciones óptimas para garantizar un amerizaje sin problemas en el océano Pacífico.
El instante más violento
Los científicos explican que una vez dentro del corredor de reentrada, la cápsula enfrentará otro desafío extremo: la velocidad.
Orión ingresará a la atmósfera a cerca de 40.000 kilómetros por hora, lo que generará una fricción brutal con el aire.
El resultado será la formación de una capa de plasma alrededor de la nave, visible como una bola de fuego que envolverá completamente la cápsula.
En ese momento, el escudo térmico será la única barrera entre los astronautas y temperaturas capaces de destruir la estructura.
Este fenómeno también provocará un segundo apagón de comunicaciones.
Durante varios minutos, la tripulación quedará incomunicada con la Tierra, un silencio que históricamente ha sido uno de los momentos más tensos en cualquier misión espacial.
Volviendo a casa
Una vez superada la fase de mayor calor, Orión iniciará la desaceleración mediante un sistema de 11 paracaídas que se desplegarán de forma progresiva.
Esta coreografía técnica permitirá reducir la velocidad hasta un nivel seguro para el impacto en el océano Pacífico.
Los expertos indican que el amerizaje, aunque controlado, sigue siendo un momento crítico.

Las condiciones del mar, el viento y la precisión del descenso pueden influir en la estabilidad de la cápsula al tocar el agua. Por ello, la NASA ha desplegado un amplio operativo de recuperación.
En la zona prevista de amerizaje ya se encuentra el buque anfibio USS John P. Murtha, acompañado de helicópteros, buzos especializados y múltiples aeronaves de apoyo.
Este dispositivo forma parte de un plan de recuperación diseñado para actuar incluso en escenarios fuera de lo previsto.
Tras el amerizaje, buzos se aproximarán a la cápsula para evaluar las condiciones del entorno —incluyendo aire y agua— antes de asistir a los astronautas en su salida.
Posteriormente, la nave será remolcada y los tripulantes trasladados en helicóptero hasta el buque.
Allí, el protocolo establece que los astronautas serán sometidos a evaluaciones médicas inmediatas.
No es un detalle menor: después de más de ocho días en microgravedad, sus cuerpos deben readaptarse rápidamente al peso terrestre.
Para mitigar riesgos, la tripulación ha estado probando trajes especiales que favorecen la circulación sanguínea y previenen desmayos.
El operativo también contempla contingencias por lo que la Nasa ha definido un amplio rango de amerizaje de más de 3.700 kilómetros en el Pacífico y mantiene coordinación con fuerzas militares para responder ante cualquier desviación.
Factor humano
Más allá de la ingeniería, el regreso de Artemis II también es una prueba psicológica.
La tripulación no solo enfrenta condiciones físicas extremas, sino la carga emocional de haber viajado más lejos que cualquier ser humano en décadas.
El éxito del regreso no solo garantizará la seguridad de estos cuatro astronautas, sino que validará sistemas clave para futuras misiones, incluidas aquellas que buscan establecer una presencia humana sostenida en la Luna e incluso preparar el camino hacia Marte.
Si todo sale según lo previsto, el mundo será testigo de un momento histórico: la apertura de los paracaídas de Orión sobre el Pacífico, señal inequívoca de que la humanidad ha completado, una vez más, el viaje de ida y vuelta más desafiante de su historia reciente.

