Cali, agosto 7 de 2026. Actualizado: viernes, agosto 7, 2026 17:19
Fundación Club Campestre de Cali fortalece proyectos de vida a través de la educación
El salón comenzó a llenarse desde las primeras horas de la mañana.
Familias completas, estudiantes, docentes y colaboradores ocuparon sus lugares para participar en una nueva edición del Desayuno de Mejores Estudiantes, una iniciativa de la Fundación Club Campestre de Cali que, desde 2017, reconoce el desempeño académico de quienes hacen parte de sus programas educativos.
En esta oportunidad fueron 208 niños, niñas y jóvenes de colegios y universidades los que recibieron un homenaje por alcanzar un promedio superior a 4,0, una cifra que contrasta con los 23 estudiantes reconocidos durante la primera edición del evento y que evidencia el crecimiento de esta iniciativa.
El encuentro reunió a más de 600 personas alrededor de un mismo propósito: destacar el esfuerzo académico de los estudiantes y el acompañamiento de sus familias.
Para la directora ejecutiva de la Fundación Club Campestre de Cali, Juliana Maya Zuluaga, el reconocimiento tiene un significado que trasciende la entrega de un diploma.
“Para nosotros es muy importante hacer este reconocimiento tanto a los estudiantes como a los padres de familia o abuelos o tutores, porque es mostrarles que son muy importantes para nosotros y darles un mensaje de que no desfallezcan. Puede ser difícil, pueden madrugar, pueden tener varios compromisos aparte del estudio, trasnochar, pero si hacen su esfuerzo cada día van a lograr no solo las notas sobresalientes, sino que van a lograr cambiar sus vidas y cambiar sus entornos“, afirmó Zuluaga.
Camino educativo
La Fundación Club Campestre de Cali desarrolla tres líneas de trabajo: educativa, social y ambiental.
Sin embargo, la educación concentra la mayor parte de sus esfuerzos. “Para la Fundación Club Campestre de Cali, la educación no es solo un derecho fundamental, sino que es la única herramienta que da oportunidades para poder salir adelante y poder transformar una sociedad de verdad“, explicó Zuluaga.
Ese acompañamiento comienza desde la primera infancia. La Fundación atiende a 300 niños entre los seis meses y cinco años en el Centro de Desarrollo Infantil o Unidad de Transformación Social ubicado en Altos de Santa Elena.

Posteriormente, el proceso continúa con el apoyo al colegio oficial José María Cabal, en la comuna 18, donde estudian cerca de 2.000 alumnos.
La directora aseguró que el trabajo conjunto con esa institución ha permitido obtener resultados medibles. “Hemos logrado que ese colegio crezca en su categoría. Era categoría D, ya es categoría C y estamos seguros de que muy pronto va a ser categoría B. Ha subido 20 puntos en el ICFES. Entonces eso demuestra que nuestros programas y nuestras acciones sí generan resultados concretos“, señaló.
Formación integral
El proceso continúa con un programa de becas que beneficia a cerca de 400 jóvenes, entre beneficiarios directos e hijos de colaboradores del Club Campestre de Cali. Además del apoyo económico para sus estudios, reciben acompañamiento académico y personal.
“Nosotros no solamente nos preocupamos porque brillen académicamente, sino porque sean buenas personas“, explicó Juliana Maya.
La directora detalló que la Fundación ofrece refuerzos académicos, preparación para las pruebas ICFES, orientación vocacional, clases de inglés y próximamente formación en inteligencia artificial.
A esas actividades se suman talleres de desarrollo humano, valores y habilidades blandas. “Les damos talleres de formación en desarrollo humano, talleres en valores, en habilidades blandas, como la comunicación asertiva, para que sean agentes de cambio para ellos mismos, para sus familias y para la sociedad“, indicó.

El acompañamiento, agregó, continúa cuando los estudiantes terminan la universidad, con el propósito de facilitar su vinculación laboral.
Historias del esfuerzo
Cada reconocimiento entregado durante el desayuno estuvo acompañado por una historia distinta.
Juan Andrés Ortega Meneses, estudiante de Dibujo Arquitectónico y Diseño de Interiores, aseguró que este espacio representa un incentivo para quienes integran los programas de la Fundación. “Es una actividad muy linda. Es importante que se tomen ese momento para felicitarnos y motivar a otros compañeros, a las personas nuevas que están ingresando al club. Es una actividad muy chévere“, expresó.
Juan Andrés explicó que su principal motivación proviene de su familia y de la posibilidad de estudiar una carrera que le apasiona. “Cuando uno estudia algo que en verdad uno se enamora de su carrera, uno empieza a aprender más, puede llegar a distintos lugares y conocer personas que te enseñan cosas que no te imaginas“, comentó.
También describió parte del esfuerzo que implica mantener un alto promedio: “Madrugar, trasnochar y en ocasiones perderse eventos especiales con la familia porque es una gran responsabilidad tener un promedio alto y aprender mucho“.
Para David Guerrero López, estudiante de Contaduría Pública en Uniminuto, el homenaje representa el resultado de una disciplina que ha mantenido durante su formación universitaria. “La verdad es un gran honor que considero que me he ganado con mucho esfuerzo. Han sido días y días de trabajo duro, de noches sin dormir y agradezco mucho a la Fundación por este gran reconocimiento“, afirmó.
David explicó que mantener un buen rendimiento responde a un compromiso personal. “Siempre seguir y seguir esforzándome cada día más para mantener ese nivel. Siempre tengo esa necesidad de cumplir con el deber“.

Al dirigirse a otros jóvenes, aseguró que “al final todo vale la pena“, porque además del reconocimiento público queda la satisfacción de alcanzar las metas propuestas.
El reconocimiento también llegó para Cristian González Cerón, estudiante de sexto semestre de Contaduría en Uniminuto y beneficiario de la Fundación desde hace cinco años.
Con un promedio de 4,3, aseguró que recibir el homenaje representa una forma de ver reflejado el trabajo realizado. “Realmente es algo muy bonito, el esfuerzo se ve reflejado de una u otra manera y aquí te lo hacen ver muy bonito“, manifestó.
También compartió uno de los principales desafíos de su proceso académico: “Trabajar y estudiar no es algo fácil, pero se le coge amor a las cosas y todo sale bien“.
El respaldo familiar
Entre los asistentes también estuvieron los padres de familia. Jimena Arango, colaboradora del Club Campestre de Cali y madre de uno de los estudiantes homenajeados, destacó el significado que tiene este reconocimiento para su hogar.

“Estoy muy agradecida con Dios. Llevo cinco años en este lugar y muy agradecida con todo lo que el Club Campestre ha ofrecido para mí y para mi familia“, expresó.
Sobre el desempeño de su hijo señaló: “No me cansaré de decirlo. Para él es mi orgullo. Es un hijo muy aplicado, un niño muy inteligente y de muy buen desempeño“.
También agradeció el acompañamiento de la Fundación durante los últimos años. “Mil gracias a la Fundación Club Campestre por tan bonita labor que ha venido haciendo. He recibido mucho apoyo para mi hijo y espero seguir aquí recibiendo ese beneficio“.
Mirada al futuro
Durante el encuentro, Juliana Maya recordó que algunos de los estudiantes reconocidos iniciaron su proceso en el Centro de Desarrollo Infantil de la Fundación y hoy cursan bachillerato o estudios universitarios.
También mencionó el caso de dos jóvenes que retomaron sus estudios después de superar dificultades y que ahora hacen parte del grupo de homenajeados. “Estamos recuperando vidas no solamente de los niños que están en el programa, sino que esos niños se convierten en un ejemplo de que sí se puede“, afirmó.
La Fundación Club Campestre de Cali completa 24 años de trabajo en gestión educativa, social y ambiental y reporta un impacto superior a 33.000 personas.
De cara a los próximos años, la organización mantendrá su apuesta por fortalecer la educación, ampliar las oportunidades para sus beneficiarios y continuar desarrollando proyectos sociales y ambientales en la comuna 18, La Buitrera y Villa Carmelo.
“Seguiremos muy fuertes con el tema de la educación, buscando que los logros sean tangibles, que nuestros jóvenes tengan una vinculación laboral y que podamos seguir ayudando a solucionar las necesidades de la comunidad“, concluyó Juliana Maya.

