Cali, agosto 6 de 2026. Actualizado: jueves, agosto 6, 2026 17:06
Abelardo en Cali: una señal positiva y una agenda por construir
Abelardo perdió en Cali. Aun así, decidió posesionarse en esta ciudad. Ese gesto dice algo importante sobre cómo entiende el país que va a gobernar.
Por qué importa
Un Presidente no representa solo a quienes votaron por él ni a los territorios donde ganó. Representa a toda Colombia, incluidas las regiones que eligieron otra opción.
Si Abelardo hubiera evitado a Cali por haber perdido aquí, habría enviado un mensaje equivocado: que la democracia es un mapa de territorios enemigos y territorios propios. Prefiero lo contrario.
Que un mandatario escoja empezar su gobierno en terreno adverso es, en sí mismo, una declaración: gobernaré para quienes votaron distinto también.
Las señales y los mensajes importan. Sobre todo el primer día.
Mi posición
Soy de derecha. Creo en la autoridad, la seguridad, la inversión privada y un Estado más eficiente y menos paternalista. No comparto la visión de Gustavo Petro ni del Petrismo.
Voté por Abelardo en segunda vuelta, creo en su proyecto y lo respaldo. Lo digo sin rodeos.
Pero respaldo no es cheque en blanco. Quien cree en un proyecto tiene más razones -no menos- para exigirle que cumpla.
Ahora vienen los resultados
Una posesión en Cali será valiosa únicamente si se traduce en una agenda para la ciudad y para el departamento.
Espero que Abelardo mire a Cali de frente y construya con la región una relación seria, no un episodio protocolario.
Que escuche a empresarios, trabajadores, jóvenes y líderes sociales del suroccidente, y que de esa escucha salga una agenda verificable.
Para mi, ese compromiso debería reflejarse, al menos, en cinco frentes:
- Una ruta concreta para recuperar el sistema de salud.
- Presupuesto para infraestructura estratégica en la región.
- Cofinanciación nacional que fortalezca al MIO.
- Coordinación efectiva en seguridad con las autoridades locales.
- Condiciones que favorezcan empleo e inversión en Cali y el Valle.
La señal política ya está dada. Ahora debe convertirse en gestión.
La condición
Cuentas claras y resultados. Toda actividad pública debe ser austera, transparente y justificable.
Los caleños tienen derecho a saber cómo se financia la posesión, cómo se usan los recursos y qué queda para la ciudad después del acto.
Tampoco caigo en el otro extremo: no toda actividad presidencial fuera de Bogotá es derroche.
Acercar el Gobierno nacional a las regiones tiene sentido, siempre que los recursos se administren con responsabilidad y la presencia deje algo más que fotos.
Entre líneas
Algunos sectores del Petrismo han querido leer esta posesión como una provocación, como si Abelardo no tuviera derecho a gobernar donde perdió.
Ese argumento parte de una idea que rechazo: que el resultado electoral convierte a una región en propiedad de un movimiento. Cali no es de la izquierda ni de la derecha. Es de quienes la habitan.
Vale la pregunta inversa: si el resultado hubiera sido el contrario, ¿cómo habría querido la izquierda que actuáramos los de derecha? ¿Boicoteando desde el primer día por despecho electoral, o reconociendo la victoria y trabajando para que el gobierno sirviera a todos los colombianos, también a los que no votamos por él?
La campaña terminó. Hasta para perder hay que tener altura, y esa altura también aplica para quien gana.
Lo preocupante no sería que Abelardo viniera a Cali. Lo preocupante sería que la evitara por no haber ganado aquí.
Quiero que le vaya bien, porque el éxito de su gobierno debería traducirse en bienestar para Cali, el Valle y el país.
Si no cumple, seré de los primeros en decirlo con la misma claridad con que hoy respaldo su decisión.
Abelardo empieza su gobierno en una ciudad que no lo eligió mayoritariamente. No lo veo como una provocación, sino como la oportunidad de demostrar, desde el primer día, que va a gobernar para todos. Por eso respaldo el gesto.
Es una señal positiva para Cali.
