la historia detrás de 'Prisioneros de Esperanza, Andrés Felipe

Cali, abril 28 de 2026. Actualizado: martes, abril 28, 2026 21:26

Jóvenes y territorio

“Mientras haya vida hay esperanza”: el mensaje de Prisioneros de Esperanza, de Andrés Felipe González

“Mientras haya vida hay esperanza”: el mensaje de Prisioneros de Esperanza, de Andrés Felipe González
martes 28 de abril, 2026

“Mientras haya vida hay esperanza”: el mensaje de Prisioneros de Esperanza, de Andrés Felipe González

‘Prisioneros de Esperanza’ cuenta la historia de Andrés Felipe González, un líder social de Cali que decidió poner en palabras lo que vivió mientras crecía en un entorno atravesado por la violencia, la pobreza y la falta de oportunidades.

El libro recorre su vida desde la infancia y muestra situaciones que, según explica, también viven muchos jóvenes en contextos similares.

Desde el inicio aparecen escenas de su casa y su barrio. “Yo crecí en un contexto de familia disfuncional, de un papá que consumía sustancias psicoactivas, que me lastimaba”, relató al Diario Occidente. Esa realidad, cuenta, hizo que muchas cosas se volvieran normales dentro de su día a día, incluso cuando implicaban violencia.

En ese contexto, su camino lo llevó a involucrarse en dinámicas de pandilla. El libro no presenta esto como un hecho aislado, sino como parte de una realidad más amplia. “No solamente se percibe la vida de Andrés, sino la vida que tienen que vivir millones de jóvenes que nacen en contextos de vulnerabilidad económica y social”, afirmó González.

Crecer en medio de la violencia

A lo largo del libro aparecen recuerdos que muestran cómo era ese entorno. Uno de ellos es un episodio que marcó su infancia. “Yo me libré por cinco minutos de haber ido al lugar donde estallaron las bombas”, recordó sobre un hecho que ocurrió cuando era niño.

Este tipo de situaciones hacen parte del relato porque, según explica, ayudan a entender el contexto en el que creció.

No se trata solo de contar lo que pasó, sino de mostrar cómo esas experiencias influyen en las decisiones que toman muchos jóvenes.

El libro también deja ver cómo la violencia se vuelve parte de lo cotidiano. En su caso, cuenta que creció viendo situaciones que luego terminó replicando.

Ese entorno, explica, limita las opciones y hace que ciertos caminos parezcan los únicos posibles.

El momento en que aparece otra opción

La historia cambia cuando llega a un proceso de resocialización. Ese momento marca un antes y un después. “Yo me doy cuenta de que había una vida más allá de la violencia”, explicó.

A partir de ahí, empieza a tomar decisiones distintas. Pero el cambio no se queda solo en lo personal.

Con el tiempo, decide trabajar con otros jóvenes que viven situaciones parecidas. “No solamente me conformo con haber cambiado mi estilo de vida, sino con empezar a cambiar la vida de otros”, dijo.

“Mientras haya vida hay esperanza”: el mensaje de Prisioneros de Esperanza, de Andrés Felipe González

En ese proceso, reconoce que no estuvo solo. “Yo soy consciente de que yo no hubiese podido solo”, afirmó.

En su historia aparecen personas que le dieron oportunidades y acompañaron ese cambio, algo que considera clave en su camino.

Contar lo difícil también hace parte de la historia

Escribir el libro implicó volver a momentos complejos. González explicó que decidió no omitir esas partes. “Es un libro muy transparente”, señaló, al referirse a las experiencias personales y familiares que incluyó.

Para él, hablar de esas situaciones permite entender mejor lo que ocurre en muchos territorios.

El libro muestra no solo los hechos, sino también el contexto en el que suceden y cómo influyen en las decisiones de quienes crecen allí.

“Mientras haya vida hay esperanza”: el mensaje de Prisioneros de Esperanza, de Andrés Felipe González

Esa forma de contar la historia hace que el lector se acerque a realidades que, muchas veces, no son visibles en otros espacios. El relato busca poner en primer plano esas experiencias y abrir la conversación sobre ellas.

El arte como una herramienta

Dentro de la historia aparece un elemento que cambia la forma de ver las cosas: la música. González contó que encontró en el rap una manera de expresar lo que vivía. “La música se me volvió una forma de resistir desde la poesía, desde el arte y no desde la violencia”, explicó.

Esa experiencia se convirtió luego en una herramienta para trabajar con otros. “El arte ha sido la oportunidad de darle voz a estos jóvenes”, afirmó.

A través de la música, dice, muchos logran decir lo que antes no podían.

“Mientras haya vida hay esperanza”: el mensaje de Prisioneros de Esperanza, de Andrés Felipe González

El libro muestra cómo estas prácticas se convierten en espacios donde los jóvenes pueden construir nuevas formas de ver su entorno.

En ese sentido, el arte aparece como una alternativa frente a otras dinámicas presentes en los territorios.

Lo que propone el libro

Además de contar su historia, el libro plantea preguntas sobre lo que está pasando en muchos barrios.

En uno de sus capítulos, González habla de cómo los jóvenes son captados por diferentes estructuras. “Las organizaciones criminales están aprovechando mejor la capacidad de los jóvenes que la institucionalidad misma”, señaló.

También insiste en la importancia de trabajar de manera conjunta. “Lo que tenemos que hacer es trabajar desde la diferencia, es hablar con el otro no para cambiarlo, sino para entenderlo”, explicó.

Estas ideas aparecen a lo largo del libro como parte de una propuesta que nace desde la experiencia.

“Mientras haya vida hay esperanza”: el mensaje de Prisioneros de Esperanza, de Andrés Felipe González

El autor plantea que cualquier cambio debe tener en cuenta lo que ocurre en los territorios y a las personas que viven allí

Un mensaje que cierra la historia

Hacia el final, el libro deja un mensaje dirigido a quienes viven situaciones similares. “Mientras haya vida, hay esperanza”, afirma. Es una frase que resume lo que busca transmitir.

También plantea que el lugar donde una persona nace no define su futuro. “Nuestro lugar de nacimiento no determina el lugar donde nosotros queremos llegar”, dice.

Desde ahí, invita a pensar en las decisiones que se toman a lo largo de la vida.

En su caso, explica que muchas cosas las aprendió viendo lo que ocurría a su alrededor. “Yo aprendí el daño que hacía el basuco por el daño que se le hizo a mi papá, no porque yo tuve que experimentarlo”, señaló.

El libro llega a la FILBo

Prisioneros de Esperanza será presentado en la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo) el 4 de mayo a las 4:00 p.m., en Corferias, pabellón 6, stand 7 .

La participación en este espacio hace parte de la circulación del libro en distintos escenarios. Allí, el autor compartirá con lectores una historia que recoge experiencias personales y reflexiones sobre lo que ocurre en muchos territorios del país.


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