Cali, febrero 26 de 2026. Actualizado: jueves, febrero 26, 2026 21:50
El cautivo y las fantasías de Amenábar
Por estos días se proyecta de diversas maneras y se comenta de otras tantas, la versión cinematográfica de los años de cautiverio de Miguel de Cervantes en Argel, su esclavización por parte de los moros, que en sus luchas territoriales esclavizaron en situaciones y mazmorras inhumanas a miles de cristianos europeos, especialmente españoles.
La cinta realizada y dirigida por Alejandro Amenábar quiere dar cuenta -desde una particular mirada- de estas realidades, focalizadas en la figura del autor de El Quijote.
Las relaciones entre la literatura y el cine han sido y siguen siendo variadas y complejas, y han evolucionado sobre todo a lo largo del último siglo: hoy se multiplican las adaptaciones de obras literarias al lenguaje del cine y especialmente en las series televisivas.
Todo ello hace parte de las orientaciones y las imposiciones del mercado del arte; a mi juicio estas adaptaciones no logran muchas veces un buen acercamiento a los textos.
Y la verdad, ver una mala adaptación después de haber leído una excelente obra es algo, además de aburridor, irrespetuoso.
En el caso que nos ocupa: la investigación sobre esos años difíciles de Miguel de Cervantes, cuenta con varias de sus obras literarias en las que el autor “transforma” su experiencia vital y nos habla de ese tiempo de Argel.
Por otro lado tenemos el excelente libro: CERVANTES EN ARGEL, de María Antonia Garcés, académica y escritora caleña, publicado por la prestigiosa Editorial Gredos de Madrid.
En esta obra, la autora -gran conocedora de la obra Cervantina y de su entorno literario- nos lleva de la mano por las diversas creaciones de Cervantes en las que él recrea y ficcionaliza su cautiverio. Nos enseña cómo, la ficcionalización muestra y oculta la verdad histórica entregando al lector lo que el cautivo quiere que conozcamos.
La película de Amenábar imagina lo que Cervantes silenció, rellena con sus expectativas y deseos lo que no encontramos en raíces históricas.
Ejercicio legítimo por supuesto, la verdad y la ficción siempre se articulan por las rutas que cada autor busca y desea. Varias veces se ha murmurado sobre la supuesta homosexualidad del autor del Quijote, la misma María Antonia lo registra en su libro como un dato que siempre vuelve… la vida íntima, personal, afectiva y sexual del cautivo de Argel, sigue siendo un silencio.
Sin embargo no creo que es verosímil el derrotero que Amenábar le da, Es difícil creer ese destino: amante feliz, rodeado de riqueza, placer y sensualidad de día, cautivo esclavizado por la noche.
A qué quiso apostar Amenábar: ¿A superar las dudas y declarar a Cervantes definitivamente gay? ¿A suavizar la dureza de las condiciones de la esclavización de los cristianos? ¿A configurar un héroe romántico que sacrifica su amor y bienestar ante el deseo que “todos lo lean o escuchen sus historias”? La película camina estos posibles derroteros, pero como antes dije: es muy poco creíble esa sensualidad y bienestar en medio de la crueldad de unos secuestradores implacables, que desde otra cultura quieren aplastar la de Europa.
Por otro lado se trata de una ambientación impecable; de un desarrollo narrativo que mantiene la tensión cada minuto; de un develamiento de pasiones, orgullos e intereses personales que gritan ante el mundo un individualismo exacerbado. Buena cinematografía.
Apuesto por recomendar la película y luego por consultar y leer el libro de María Antonia Garcés que nos lleva de forma más directa al Cervantes histórico.
