Cali, octubre 13 de 2026. Actualizado: martes, octubre 13, 2026 17:04

El tercer maestro de Cali

El tercer maestro de Cali

Andrew Tocora

En muchos colegios del oriente de Cali, la única cancha está en la mitad del edificio. Es de fútbol y en su mayoría la usan los hombres.

Alrededor, salones con las paredes abiertas por el calor: todas mirando hacia adentro.

Cuando un grupo sale a educación física, el colegio entero recibe la clase. El balón, los gritos, los rebotes, el pito.

El profesor de matemáticas sigue hablando. Compite todo el día con lo mejor que le pasa a un estudiante: la hora de deporte. Y pierde. Sale sin voz.

El pedagogo italiano Loris Malaguzzi decía que el espacio es el tercer maestro.

En el oriente, ese maestro enseña una sola lección: si quieres que te escuchen, grita más fuerte.

Según un estudio citado por el Banco Mundial, las condiciones del aula explican cerca del 16% de las diferencias en aprendizaje. ¡Imagínense Cali!

El ruido se roba algo más que la clase: el silencio para escuchar al otro, para exponer en grupo, para escucharse por dentro.

¿Cómo arma un joven su proyecto de vida si nunca tuvo diez minutos de silencio? ¿Cómo aprende a leer quien no oye ni su propia voz?

Alguien dirá que un buen maestro enseña hasta debajo de un árbol.

Pero no se le pueden pedir milagros diarios mientras el edificio trabaja en su contra.

Menos ahora, entre las grietas del terremoto y los escombros a la vista.

El sociólogo Johan Galtung llamó violencia estructural a lo que impide que una persona alcance su potencial.

Un colegio sin silencio es eso, una violencia que no deja moretones, pero sí docentes, rectores y estudiantes aturdidos.

En la Fundación Ser Para Ser lo hemos visto. Cuando nuestros Valientes llegan a la Javeriana, la Icesi o la San Buenaventura, lo que más admiran no es la fama.

Es más simple: salones hechos para aprender, tecnología básica, sillas en su lugar.

Es la oportunidad del que habla suave, encontrarse con su acompañante, pero también del que habla duro, permitirse calmar la vida.

Ahora que Cali reconstruye sus colegios, pidamos que el silencio entre en los planos.

Es hora de que el tercer maestro deje de gritar.

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martes 13 de octubre, 2026
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