Cali, agosto 21 de 2026. Actualizado: viernes, agosto 21, 2026 21:25
La reconstrucción exige dejar atrás los discursos que enfrentan a empresarios, Estado y ciudadanos
La empresa privada también está reconstruyendo
En medio de todo el dolor causado por el terremoto del pasado 10 de agosto, Colombia también ha encontrado razones para reconocer aquello que funciona cuando somos capaces de unirnos.
En este espacio hemos destacado la extraordinaria solidaridad de los ciudadanos que han entregado mercados, ropa, recursos y hasta su propia fuerza de trabajo para ayudar a remover escombros, pero hay otro actor que merece un reconocimiento especial: la empresa privada.
Las donaciones de los empresarios colombianos para atender la tragedia superan el billón de pesos.
Eso no es una “limosna“, como despectivamente las calificó el expresidente Gustavo Petro, es un aporte gigantesco que será fundamental para atender a los damnificados y avanzar en la reconstrucción.
En el Valle del Cauca la respuesta también ha sido extraordinaria, las grandes empresas han aportado hasta el momento $220.000 millones a través de un fondo coordinado por ProPacífico. Hay que reconocerlo y agradecerlo.
También cabe preguntarse si semejante movilización de recursos privados se habría producido con la misma confianza bajo un gobierno que persiguiera, estigmatizara o mantuviera una confrontación permanente con los empresarios.
Lo ocurrido demuestra, precisamente, lo absurdo que resulta intentar enfrentar al sector privado con la sociedad o plantear una falsa contradicción entre empresarios, ciudadanos y Estado.
Las empresas generan empleo, pagan impuestos, producen bienes y servicios y hacen parte de las comunidades en las que desarrollan sus actividades.
Y hoy muchas de ellas están devolviendo a esas comunidades parte de lo recibido mediante aportes extraordinarios para superar esta tragedia.
Por eso, también hay que seguir comprando lo nuestro, respaldando nuestras empresas y reconociendo a quienes se comprometen con la región.
Pero la lección más importante debe permanecer cuando pase la emergencia.
El terremoto ha demostrado nuevamente que podemos trabajar juntos.
Sector público, empresa privada, fundaciones y ciudadanía no tienen por qué estar enfrentados, al contrario, Colombia necesita que trabajen del mismo lado.
La reconstrucción solo será posible a partir de la unión.
Y esa misma fórmula debería servirnos para construir país mucho después de que hayamos superado esta tragedia.

