Cali, septiembre 29 de 2026. Actualizado: martes, septiembre 29, 2026 17:19
La sequía exige que los ciudadanos reduzcan su consumo de agua y energía, esperar a que lleguen las restricciones puede resultar demasiado costoso.
El ahorro no puede esperar al racionamiento
El fenómeno de El Niño ya exige cambios concretos en los hábitos de los ciudadanos.
Ante la intensa sequía que afecta a Cali y al Valle del Cauca, ahorrar agua y energía dejó de ser una recomendación ambiental para convertirse en una responsabilidad colectiva, no se puede esperar a que se anuncien racionamientos para comenzar a actuar.
La situación de los ríos Cali y Meléndez, que abastecen parte del acueducto de la ciudad, constituye una advertencia.
Sus niveles son críticos y ni siquiera las lluvias del fin de semana fueron suficientes para recuperar sus caudales.
Esto demuestra que unas horas de precipitaciones no resuelven los efectos de un período prolongado de sequía.
El riesgo, además, no se limita al acueducto. La disminución de las lluvias también afecta los embalses utilizados para generar electricidad.
Por eso, no pueden descartarse restricciones en el suministro de agua y energía si las condiciones se agravan.
Frente a este panorama, las empresas de servicios públicos deben activar sus planes de contingencia, pero ninguna medida será suficiente sin la participación ciudadana.
Reducir el tiempo de las duchas, reparar fugas, cerrar las llaves mientras no se utilizan y evitar el lavado innecesario de vehículos y superficies son decisiones sencillas.
También lo son apagar luces, desconectar equipos sin uso y moderar el consumo de aparatos eléctricos.
No se trata de dejar de satisfacer necesidades básicas, sino de eliminar desperdicios que, multiplicados por miles de hogares, representan una presión adicional sobre recursos cada vez más escasos.
La responsabilidad también corresponde a establecimientos comerciales, conjuntos residenciales, empresas e instituciones.
El ahorro debe convertirse en una práctica generalizada, no en un esfuerzo aislado de algunos ciudadanos.
El Niño no depende de nosotros, pero nuestra capacidad para afrontar sus consecuencias sí está relacionada con lo que hagamos desde ahora.

