Cali, mayo 7 de 2026. Actualizado: jueves, mayo 7, 2026 21:34
La violencia en el suroccidente amenaza la producción y el abastecimiento nacional.
Inseguridad en Cauca y Valle pone en riesgo la producción de alimentos
La escalada de violencia que vive el suroccidente colombiano dejó de ser un problema de orden público para convertirse en una amenaza directa a la seguridad alimentaria del país.
La quema de vehículos, los bloqueos de vías, los daños a la infraestructura y los ataques contra cultivos y trabajadores de la agroindustria evidencian una ruptura en la cadena productiva que impacta mucho más allá de la región.
Lo que ocurre no es menor ni coyuntural. El sector agroindustrial de la caña, que genera más de 286 mil empleos y abarca más de 237 mil hectáreas en 50 municipios, enfrenta hoy un entorno hostil donde producir implica asumir riesgos permanentes.
La intimidación, los secuestros, las agresiones y los asesinatos contra quienes trabajan en el campo muestran que la violencia ya afecta directamente la capacidad de producir, procesar y distribuir alimentos.
Cuando se queman cultivos o se restringe la movilidad, no solo se afecta a los productores, también se compromete el abastecimiento de alimentos y la estabilidad de precios para millones de colombianos.
La seguridad, en este escenario, no es un tema aislado. Es la base de todo lo demás.
Además, la reciente arremetida terrorista en el Valle y el Cauca refuerza esta preocupación. La violencia no solo genera miedo, también paraliza actividades económicas esenciales.
Las vías bloqueadas impiden el transporte de insumos y productos, mientras los ataques a la infraestructura y a los trabajadores rompen la continuidad de los procesos productivos.
En consecuencia, resulta desconcertante que desde algunas campañas presidenciales se pretenda restarle importancia al tema de la seguridad.
No hablar de seguridad en este momento es desconocer la realidad del país, pues sin condiciones mínimas de orden público, ninguna actividad económica puede desarrollarse con normalidad.
Por eso, el debate electoral debe asumir esta prioridad. Garantizar la seguridad no es una opción, es una condición indispensable para el funcionamiento del país.

