La brecha invisible: retos del emprendimiento femenino en el Valle

Cali, abril 17 de 2026. Actualizado: viernes, abril 17, 2026 19:05

Negocios administrados por mujeres facturan 40% menos

Emprendimiento crece en el Valle del Cauca, pero las brechas persisten

Emprendimiento crece en el Valle del Cauca, pero las brechas persisten
viernes 17 de abril, 2026

En medio de la conversación nacional sobre el emprendimiento como motor económico, el Valle del Cauca se consolida como uno de los territorios más dinámicos del país.

Sin embargo, ese crecimiento convive con brechas estructurales que siguen limitando el desarrollo de los micronegocios, especialmente los liderados por mujeres.

A escala global, más de 580 millones de personas han optado por emprender, casi la mitad de ellas mujeres, según el Monitoreo Global de Emprendimiento.

En Colombia, esa tendencia se traduce en un tejido empresarial donde las mipymes representan cerca del 98% de las unidades productivas y generan alrededor del 80% del empleo, de acuerdo con el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.

En tanto, el departamento supera las 114.000 mipymes y cuenta con un ecosistema empresarial en expansión, impulsado tanto por la iniciativa privada como por programas de fortalecimiento productivo.

En ciudades como Cali, el emprendimiento ha ganado protagonismo como una de las principales vías de generación de ingresos, especialmente en contextos de informalidad y recuperación económica.

En la base de este tejido están los micronegocios, que no solo dinamizan la economía local, sino que sostienen miles de hogares.

Sin embargo, su crecimiento enfrenta limitaciones estructurales que se repiten a nivel nacional, con particular impacto en el territorio.

Los datos

La Nota Estadística “Análisis con perspectiva de género de los micronegocios en Colombia: trabajo de cuidado no remunerado y pobreza”, elaborada por el DANE y la Fundación WWB Colombia, evidencia que las desigualdades de género siguen siendo un obstáculo central, cerca de la mitad de los pequeños negocios son liderados por mujeres, pero estos facturan alrededor de un 40% menos que los administrados por hombres y solo el 18% accede a crédito formal.

Las cifras muestran una brecha persistente en el desempeño económico. Mientras los hombres reportan ventas mensuales promedio superiores a los 3,3 millones de pesos, las mujeres alcanzan poco más de 2 millones, una diferencia cercana al 40%.

Además, una proporción mayor de mujeres emprende por necesidad, para complementar ingresos del hogar, lo que refleja condiciones más precarias de partida.

Desigualdad

Más allá de los ingresos, la desigualdad se explica en gran medida por la distribución del tiempo. El 97,3% de las mujeres microempresarias realiza trabajo de cuidado no remunerado y dedica, en promedio, cinco horas más al día a estas tareas que los hombres.

Esta carga reduce su disponibilidad para actividades clave del negocio, como la gestión, la innovación o la búsqueda de nuevos mercados.

Cerrar estas brechas requiere avanzar en políticas públicas que promuevan la equidad de género y tengan en cuenta los sistemas de cuidado, Además, que fortalezcan las capacidades empresariales y personales de las emprendedoras”, explica Johana Urrutia, directora de Programas de la Fundación WWB Colombia.

Las consecuencias son visibles en los niveles de formalización y protección social. Solo el 8,8% de los micronegocios liderados por mujeres cotiza a salud o pensión, frente a un 12,6% en el caso de los hombres, lo que evidencia rezagos en el acceso a sistemas de seguridad social y estabilidad económica.

Urrutia precisa, además que a este panorama se suman barreras estructurales como la dificultad para obtener crédito formal, junto con la baja inclusión financiera, restringe las posibilidades de crecimiento y sostenibilidad de los emprendimientos, particularmente en el caso de las mujeres.

Las historias de las emprendedoras del Valle ilustran estas tensiones. Para María del Carmen Ararat, el principal obstáculo sigue siendo el acceso a recursos y la complejidad de los trámites:Hay muchas trabas… y entonces los pequeños empresarios tiramos la toalla y decimos que es mejor no montar empresa”.

En otros casos, el reto pasa por sostener el equilibrio entre el negocio y la vida personal. “El mayor desafío ha sido lograr el equilibrio entre la familia y emprender”, señala Nataly Ibargüen, quien también destaca la necesidad de construir redes de apoyo tanto en el hogar como en el trabajo.

A esto se suma el desafío de visibilizarse. “¿Cómo le digo yo a las personas que existo y que tengo un producto que necesitan?”, se pregunta Derly Viera, al referirse a las dificultades para acceder a mercados y posicionar su emprendimiento.

Si bien estas barreras son evidentes en los entornos urbanos, en la ruralidad del Valle del Cauca se intensifican.

Las mujeres que emprenden en el campo enfrentan mayores restricciones para acceder a crédito, menor inclusión financiera, limitaciones en conectividad y menos redes de apoyo, lo que dificulta la consolidación de sus iniciativas productivas.

Pese a ello, estos emprendimientos rurales son clave para el desarrollo territorial, especialmente en sectores como la producción sostenible y las economías locales.

Cerrar estas brechas requiere facilitar el acceso a financiamiento, fortalecer las capacidades empresariales y avanzar en políticas públicas que promuevan la equidad de género”, explica Johana Urrutia, directora de Programas de la Fundación WWB Colombia.

Esto implica, además, reconocer el peso del trabajo de cuidado y diseñar estrategias diferenciadas que respondan a las realidades del territorio.

El emprendimiento en el Valle del Cauca seguirá creciendo. La pregunta es si ese crecimiento logrará traducirse en mayor sostenibilidad y equidad, o si continuará reproduciendo las desigualdades existentes.

En un contexto donde el emprendimiento se posiciona como una de las principales apuestas de desarrollo, el desafío para la región es claro: garantizar que quienes emprenden no solo puedan iniciar, sino también sostener y hacer crecer sus negocios en condiciones más justas.


Emprendimiento crece en el Valle del Cauca, pero las brechas persisten

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