Julio Rodríguez música popular: del campo a ser promesa

Cali, febrero 24 de 2026. Actualizado: martes, febrero 24, 2026 17:29

Del campo santandereano a una voz que empieza a sonar en Colombia

Del campo santandereano a una voz que empieza a sonar en Colombia

Del campo santandereano a una voz que empieza a sonar en Colombia
Foto: Oficina de prensa
lunes 23 de febrero, 2026

En entrevista con Diario Occidente, Julio Rodríguez, cantante emergente de la música popular oriundo de Ocamonte, Santander, habló sin filtros sobre su historia de vida, marcada por el sacrificio, la disciplina y un sueño que se negó a abandonar. “Desde muy niño siempre he querido ser cantante, siempre he anhelado la música”, confesó el artista, quien a sus 21 años ya construye su propio camino dentro del género popular.

La historia de Julio no comenzó bajo luces ni frente a cámaras. Comenzó en el campo santandereano, en una familia campesina de doce hermanos donde el trabajo era parte del día a día.

Desde pequeño fue reconocido por su talento. “En mi época de escuela me conocían como el cantante del pueblo, ‘el chino que canta’”, recordó.

Aunque nunca hubo abundancia económica, sí hubo mentalidad de superación. “Nunca tuvimos riqueza, pero siempre tuvimos la mentalidad de salir adelante”, afirmó.

Sin embargo, la realidad golpeó fuerte cuando tenía 13 años. La situación económica se volvió crítica. “No había para uniformes y a veces no había comida”, relató.

Fue entonces cuando tomó una decisión que cambiaría su destino: dejar su hogar para trabajar como jornalero. “Me hablé con mis papás y les dije: me voy a trabajar”, contó.

Durante cuatro años se dedicó al trabajo en el campo, sin renunciar a su sueño de cantar.

Más adelante, con una maleta pequeña, ilusiones grandes y pocos recursos, llegó a Bogotá. La transición no fue fácil. “Fue algo muy trágico dejar a mi familia y venir a una ciudad tan grande”, confesó.

A pesar de las dificultades, logró validar sus estudios y terminar el bachillerato. “Yo tenía solo la primaria, pero logré sacar adelante mi bachillerato”, dijo con orgullo.

“El Bandido”, una historia que conectó con el público

El esfuerzo fuera de los escenarios fue clave para sostener su proyecto musical. “He trabajado sin parar, he sido juicioso y he ahorrado”, aseguró. Ese mismo espíritu emprendedor lo llevó a convertirse en empresario y hoy cuenta con cuatro sedes de su restaurante.

Con esa estabilidad lanzó su primer video musical, “El Bandido”, una canción inspirada en una experiencia personal. “Es una historia de desamor, de una bandida que me hizo sufrir en un momento de mi vida, el primer amor”, explicó.

El tema ya supera las 50 mil reproducciones en YouTube.

Para Julio, lo más valioso ha sido la conexión con la gente. “Es muy bonito saber que la gente se identifica con lo que uno canta”, expresó. El lanzamiento coincidió con su regreso a Ocamonte, un momento que describe como inolvidable. “Fue increíble, maravilloso. Mi pueblo me recibió con mucho cariño”, afirmó.

Y sobre su familia agregó:Mis padres se sienten muy orgullosos y eso para mí no tiene precio”.

“Lavando”, un mensaje directo a la crítica

Su carrera continúa creciendo y el próximo 27 de febrero estrenará “Lavando”, un tema con un mensaje claro y contundente. “Es para la gente envidiosa, para los chismosos, para los que creen que al que le empieza a ir bien es porque anda en malos pasos”, explicó.

Con total franqueza resumió su historia en una frase que refleja su lucha:Lo único que he lavado son los platos de los clientes y el piso del negocio”.

Inspirado por artistas como Yeison Jiménez, Luis Alfonso, Jhonny Rivera y Luis Alberto Posada, Julio asegura que se identifica con quienes empezaron desde abajo. “Me identifico con sus historias, porque todos arrancaron desde abajo”, afirmó.

Con apenas 21 años, Julio Rodríguez representa una nueva generación de música popular que no olvida sus raíces.

Su mensaje final es coherente con su trayectoria:Que nada les quede grande en la vida. Hay que luchar, persistir y meterle ganas, así haya momentos difíciles”.

Desde el campo santandereano hasta los escenarios que comienzan a abrirse en Colombia, Julio Rodríguez demuestra que los sueños no se abandonan: se trabajan.


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