Cali, agosto 6 de 2026. Actualizado: jueves, agosto 6, 2026 17:06
Recomendaciones oficiales
Calor extremo: cómo protegerse y cuáles son los principales riesgos para la salud, según la OMS
El calor extremo se consolida como uno de los principales riesgos para la salud asociados al cambio climático.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que el incremento en la frecuencia, duración e intensidad de las olas de calor expone a un número cada vez mayor de personas a enfermedades, hospitalizaciones y muertes.
La entidad señala que la sobrecarga calórica puede agravar enfermedades preexistentes, aumentar el riesgo de accidentes y favorecer la aparición de algunas enfermedades infecciosas, mientras que el golpe de calor constituye una emergencia médica con una elevada tasa de mortalidad.
De acuerdo con la OMS, el número de personas expuestas al calor extremo crece de manera acelerada en todas las regiones del mundo como consecuencia del cambio climático.
Entre los periodos 2000-2004 y 2017-2021, la mortalidad relacionada con el calor en personas mayores de 65 años aumentó cerca del 85%.
Además, estudios realizados entre 2000 y 2019 estiman que cada año fallecen alrededor de 489.000 personas por causas asociadas a las altas temperaturas, con una alta concentración de casos en Asia y Europa.
La organización también recuerda que las olas de calor pueden generar aumentos rápidos en la mortalidad.
Entre los ejemplos citados se encuentra el verano europeo de 2022, cuando se registraron más de 61.000 muertes relacionadas con el calor.
Asimismo, menciona episodios ocurridos en años anteriores que evidencian el impacto que pueden tener estos eventos sobre la salud pública y los sistemas sanitarios.
Riesgos sanitarios
Las olas de calor se presentan cuando un territorio registra durante varios días y noches temperaturas excesivas por un periodo inusualmente prolongado.
Según la OMS, estos eventos continuarán aumentando durante el siglo XXI debido al cambio climático, incluso en regiones donde anteriormente eran menos frecuentes.
La entidad explica que el cuerpo humano almacena calor cuando no logra eliminar el generado por el metabolismo o el proveniente del ambiente.
Factores como las altas temperaturas, la humedad, la escasa circulación del viento, la radiación térmica y la ropa pueden dificultar la regulación de la temperatura corporal.
Cuando el organismo no consigue disipar el calor, aumenta el riesgo de sufrir agotamiento por calor o un golpe de calor.
Además, el esfuerzo que realiza el cuerpo para enfriarse también puede afectar órganos como el corazón y los riñones, así como agravar enfermedades cardiovasculares, respiratorias, renales, mentales y la diabetes.
La OMS identifica como grupos de mayor vulnerabilidad a las personas mayores, quienes presentan enfermedades crónicas, los trabajadores al aire libre, deportistas, integrantes de organismos de protección civil y personas que viven en condiciones de pobreza o en viviendas sin sistemas adecuados para reducir la temperatura.
También señala que algunas zonas urbanas incrementan la exposición al calor por la escasez de espacios verdes y por materiales de construcción que favorecen la acumulación de altas temperaturas.
El organismo advierte que las consecuencias del calor también alcanzan otros ámbitos. Las altas temperaturas pueden afectar el suministro de electricidad, el transporte y la prestación de servicios de salud.
Asimismo, reducen la productividad laboral, incrementan el riesgo de accidentes y dificultan el desarrollo de actividades educativas y laborales.
¿Cómo protegerse?
Frente a este panorama, la OMS recomienda limitar la exposición al calor durante las horas de mayor temperatura y evitar realizar actividades físicas intensas en esos momentos.
También aconseja permanecer en lugares frescos o con sombra y mantenerse atento a las alertas oficiales relacionadas con las olas de calor.
Entre las recomendaciones para la vivienda figura aprovechar el aire más fresco durante la noche para ventilar los espacios y mantener cerradas las ventanas y persianas durante el día cuando la temperatura exterior sea superior a la del interior.
Además, sugiere reducir el uso de aparatos eléctricos que generen calor y utilizar ventiladores únicamente cuando la temperatura ambiente sea inferior a 40 grados Celsius.
La organización también destaca la importancia de mantenerse hidratado, usar ropa ligera, tomar duchas con agua fresca y prestar atención a las personas más vulnerables, especialmente adultos mayores y quienes presentan enfermedades cardíacas, pulmonares o renales.
En el caso de los niños, la OMS recomienda evitar la exposición directa al sol durante las horas más calurosas, mantenerlos en lugares frescos y nunca dejarlos dentro de vehículos estacionados, ya que la temperatura puede aumentar rápidamente hasta niveles peligrosos.

