Cali, agosto 6 de 2026. Actualizado: jueves, agosto 6, 2026 17:06
Monedas abandonadas, muñecos, fotografías antiguas, joyas o incluso billetes
Los objetos que nunca deberías recoger de la calle, según el esoterismo
Vas caminando y, de repente, encuentras un billete en el suelo. Unos metros más adelante aparece una cadena de oro aparentemente abandonada.
En otra ocasión ves una muñeca antigua en perfecto estado sobre un andén o una fotografía familiar tirada en una esquina.
La reacción más común es pensar que alguien simplemente perdió esos objetos.
Sin embargo, para muchas tradiciones esotéricas, no todo lo que aparece abandonado en la calle es una simple casualidad.
Desde hace siglos existe la creencia de que ciertos objetos pueden absorber la energía de las personas que los utilizaron o incluso ser empleados en rituales destinados a trasladar cargas emocionales, enfermedades o malas energías hacia quien los encuentre.
Por esa razón, muchas culturas aconsejan actuar con prudencia antes de recoger algo cuyo origen se desconoce.
Uno de los objetos que más aparece en estas creencias son las monedas. Encontrar una moneda suele interpretarse como un símbolo de prosperidad o buena suerte, especialmente cuando está sola y en un lugar donde alguien pudo haberla perdido.
Sin embargo, cuando aparecen varias monedas acomodadas de manera extraña, formando círculos o acompañadas de otros elementos como velas, flores o cintas, algunas corrientes esotéricas recomiendan no tocarlas.
Se cree que podrían formar parte de trabajos rituales o de ofrendas destinadas a cumplir un propósito espiritual.
Algo similar ocurre con los billetes. Un billete abandonado en plena calle puede despertar la tentación de recogerlo de inmediato.
No obstante, en diversas tradiciones populares existe la creencia de que el dinero también puede utilizarse simbólicamente para “entregar” una carga energética.
Aunque no existe evidencia de que esto ocurra, muchas personas prefieren dejarlo donde está si el contexto les resulta extraño.
Las joyas antiguas
Estas también ocupan un lugar especial dentro del esoterismo.
Anillos, cadenas, pulseras o medallas pueden haber acompañado durante años a una persona, absorbiendo parte de sus emociones y experiencias.
Algunos terapeutas energéticos sostienen que estos objetos conservan una especie de memoria vibracional y, antes de utilizarlos, recomiendan realizar algún tipo de limpieza espiritual mediante agua, humo de plantas aromáticas, sal o una oración, dependiendo de las creencias de cada persona.
Los muñecos son probablemente uno de los objetos que más inquietud generan.
Encontrar un juguete viejo, una muñeca o un peluche abandonado puede parecer algo completamente normal, pero muchas leyendas los relacionan con rituales de protección, trabajos espirituales o representaciones simbólicas de determinadas personas.
De ahí nace la recomendación popular de no llevarlos a casa si se desconoce completamente su procedencia.
¿Y las fotos?
Las fotografías antiguas también despiertan numerosas interpretaciones.
En el esoterismo se considera que una imagen conserva parte de la energía de quien aparece en ella.
Por eso, algunas personas creen que recoger fotografías familiares abandonadas puede significar llevar consigo historias, emociones o vínculos que no les pertenecen.
Más allá de estas creencias, muchas culturas aconsejan tratar las fotografías con respeto debido al valor simbólico que representan.
Otro objeto que suele mencionarse son las cruces, escapularios, rosarios o imágenes religiosas encontradas en la vía pública.
Aunque muchas veces simplemente fueron extraviadas, algunas tradiciones consideran que estos elementos pudieron haber sido utilizados durante rituales de protección o liberación espiritual.
Por esa razón, si alguien decide recogerlos, suele recomendarse llevarlos directamente a un templo o iglesia en lugar de conservarlos como objetos personales.
Las maletas, bolsos o cajas cerradas también aparecen frecuentemente en estas historias. Desde la mirada esotérica simbolizan aquello que una persona desea dejar atrás.
En algunos rituales representan cargas emocionales, conflictos o etapas de vida que se busca cerrar.
Por eso existe la recomendación de no abrir ni llevar a casa objetos abandonados cuyo contenido sea completamente desconocido.
En varios países latinoamericanos también es común encontrar limones atravesados con clavos, huevos, velas consumidas, muñecos elaborados con tela, ramas atadas con cintas de colores o pequeños paquetes envueltos en tela negra o roja.
Para quienes practican el esoterismo, estos elementos suelen estar relacionados con rituales específicos y se aconseja no manipularlos.
Por seguridad
Ahora bien, también existe una explicación mucho más sencilla.
La inmensa mayoría de los objetos encontrados en la calle simplemente fueron olvidados, extraviados o desechados por sus propietarios.
No existe evidencia científica de que un objeto pueda transmitir energías negativas o influir en la vida de quien lo recoge.
Sin embargo, incluso desde una perspectiva práctica, hay razones para actuar con prudencia.
Objetos abandonados pueden representar riesgos de seguridad, estar contaminados, contener sustancias peligrosas o formar parte de situaciones que desconocemos.
En ese sentido, la recomendación de no recoger cualquier cosa también tiene un componente de sentido común.
Quizá el verdadero valor de estas antiguas creencias no radique en sembrar miedo, sino en recordarnos que no todo lo que parece un hallazgo representa necesariamente una oportunidad.
A veces, dejar algo exactamente donde está puede ser la decisión más prudente.
Y mientras millones de personas continúen creyendo que ciertos objetos conservan parte de la historia de quienes los poseyeron, seguirá viva una pregunta tan antigua como el propio esoterismo:
¿Realmente encontramos objetos abandonados por casualidad… o algunas cosas llegan a nuestro camino por razones que todavía no alcanzamos a comprender?

