Cali, agosto 21 de 2026. Actualizado: viernes, agosto 21, 2026 21:25

Una tradición de siglos

¿A qué santo encomendarse durante un terremoto? Conozca a San Emigdio y la historia detrás de esta tradición

¿A qué santo encomendarse durante un terremoto? Conozca a San Emigdio y la historia detrás de esta tradición
Foto: ChatGPT
viernes 21 de agosto, 2026

San Emigdio es reconocido en la tradición católica como el patrono contra los terremotos, una condición relacionada con su historia en Ascoli Piceno y con los sismos que afectaron el centro de Italia en 1703.

Aunque su vida transcurrió entre los siglos III y IV, la asociación con los movimientos de tierra surgió varios siglos después de su muerte y convirtió su nombre en una referencia religiosa para quienes buscan protección ante estos fenómenos.

¿Quién fue Emigdio?

Según la tradición, San Emigdio nació aproximadamente en el año 274 d. C. en Trier, conocida en español como Tréveris, una ciudad ubicada en el territorio que actualmente corresponde a Alemania, cerca de la frontera con Luxemburgo.

Provenía de una familia pagana de posición social alta y su padre habría ejercido como magistrado o funcionario romano.

Durante sus primeros años, Emigdio practicó la religión politeísta del Imperio romano y participó del culto a sus dioses.

Sin embargo, la hagiografía relata que su vida cambió después de observar la persecución que sufrían algunos cristianos.

En ese contexto, destruyó un ídolo pagano venerado por su familia, una acción que podía generar consecuencias frente a las autoridades romanas.

Ante el riesgo de represalias familiares y oficiales, salió de Tréveris y emprendió un viaje hacia Roma, donde comenzó una nueva etapa vinculada con el cristianismo.

Llegada a Roma

En Roma, Emigdio recibió instrucción en la fe cristiana y posteriormente fue bautizado por el papa Marcelo I, de acuerdo con la tradición religiosa.

Después decidió dedicarse a la predicación del Evangelio.

Recibió la ordenación como obispo y fue enviado a Ascoli Piceno, una ciudad ubicada en la actual región de Las Marcas, en el centro de Italia, donde desarrolló su actividad religiosa y quedó vinculado con la historia local.

Durante su permanencia en Ascoli Piceno, Emigdio promovió la conversión al cristianismo y bautizó a nuevos creyentes.

Los relatos sobre su vida mencionan, entre otros episodios, la conversión de integrantes de familias de la región.

Su actividad ocurrió en una época de persecución contra los cristianos dentro del Imperio romano y coincidió con el gobierno del emperador Diocleciano, bajo cuyo mandato comenzó en el año 303 la denominada Gran Persecución.

Martirio del obispo

Las autoridades arrestaron a Emigdio y le exigieron que abandonara su fe y retomara el culto a los dioses romanos.

Según la tradición, el obispo rechazó esta exigencia, sufrió torturas y finalmente fue decapitado el 5 de agosto del año 303.

Desde entonces, su figura quedó vinculada al martirio cristiano y Ascoli Piceno mantuvo su veneración como primer obispo y evangelizador de la ciudad.

La hagiografía también conserva un relato relacionado con los momentos posteriores a su ejecución.

Según esta tradición, después de ser decapitado, Emigdio tomó su propia cabeza y caminó cierta distancia antes de caer.

Este elemento aparece en historias de otros mártires cristianos decapitados, conocidos como cefalóforos.

Con el paso del tiempo, la memoria del religioso permaneció ligada a Ascoli Piceno, aunque su asociación específica con los terremotos apareció mucho después.

Terremotos de 1703

El origen de la devoción a San Emigdio como patrono contra los terremotos se relaciona con los acontecimientos del 3 de agosto de 1703.

Ese año, una serie de movimientos sísmicos afectó la región de Ascoli Piceno y otras zonas del centro de Italia, entre ellas L’Aquila y Norcia.

Los denominados terremotos de los Apeninos provocaron miles de muertes y causaron destrucción en diferentes poblaciones de esa zona italiana.

Cuando el terremoto afectó Ascoli Piceno, sus habitantes invocaron a San Emigdio, quien desde siglos atrás era venerado como patrono local.

Según la creencia popular, la ciudad registró daños comparativamente menores frente a los sufridos por otras localidades cercanas.

Los habitantes atribuyeron esa situación a la intercesión del santo y, desde ese momento, comenzó a consolidarse su identificación como protector específico frente a los movimientos sísmicos.

Patrono de terremotos

La relación entre San Emigdio y los terremotos continuó extendiéndose después de aquel episodio.

Otros acontecimientos posteriores reforzaron esta devoción y, durante el siglo XVIII, el papa Benedicto XIV lo confirmó como protector contra los terremotos, según la tradición presentada.

Su veneración se propagó por Italia y posteriormente llegó a diferentes lugares de América Latina mediante procesos relacionados con la evangelización española y las migraciones italianas.

Esta devoción se expresa mediante diferentes prácticas religiosas.

Los creyentes recurren a oraciones dirigidas a San Emigdio para pedir su intercesión y protección de personas, familias, viviendas, ciudades o países frente a los efectos de los terremotos.

También existen estampas, medallas e imágenes del santo que algunas personas conservan consigo o colocan dentro de sus hogares, especialmente en territorios donde los movimientos sísmicos forman parte de las preocupaciones de la población.

Oraciones y novenas

Otra práctica consiste en realizar novenas durante nueve días, especialmente alrededor de su celebración o después de un movimiento sísmico, cuando existe preocupación por posibles réplicas.

En Ascoli Piceno, su santuario y la catedral constituyen lugares vinculados con su veneración. La ciudad también desarrolla procesiones, misas y actividades cívico-religiosas relacionadas con quien es considerado su patrono espiritual y cívico.

La fecha de celebración presenta algunas variaciones dentro de las fuentes y calendarios locales mencionados.

La fiesta litúrgica de San Emigdio se celebra el 9 de agosto, aunque también aparece el 5 de agosto, fecha atribuida a su martirio, como jornada de conmemoración.

Ambas referencias mantienen su celebración concentrada durante agosto y recuerdan la historia del obispo que llegó a Ascoli Piceno durante el Imperio romano.

Devociones en América

En América Latina existen otras figuras religiosas asociadas con terremotos y desastres naturales dentro de tradiciones regionales.

Entre ellas aparece el Señor de los Milagros en Perú, cuya devoción mantiene una relación con la memoria de terremotos ocurridos en Lima.

También se menciona al Cristo Negro de Esquipulas, en Guatemala, venerado en contextos relacionados con la protección ante desastres naturales, además de algunas tradiciones populares vinculadas con Santa Marta.

Sin embargo, dentro de la información presentada, San Emigdio de Ascoli Piceno figura como el santo específicamente reconocido en la tradición católica como protector contra los terremotos.

Su historia conecta el martirio de un obispo del siglo IV con los terremotos italianos de 1703 y una devoción que posteriormente llegó a otros territorios.

Esa relación explica por qué, más de 1.700 años después de su muerte, su nombre continúa asociado con los movimientos sísmicos.


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