Cali, febrero 26 de 2026. Actualizado: jueves, febrero 26, 2026 21:50
Y no viajar en “modo turista automático”
Cómo aprovechar mejor un destino
Viajar no es solo llegar, tomarse la foto obligada y marcar un check en la lista. Aprovechar bien un destino implica entenderlo, vivirlo y sacarle el máximo valor a la experiencia — cultural, emocional y hasta económico.
Lo primero es investigar con intención. No basta con buscar “qué hacer en…”. Hay que preguntarse: ¿qué hace único este lugar? ¿Qué lo diferencia de otros destinos similares? Por ejemplo, no es lo mismo visitar Cartagena solo para ir a la playa que entender su historia colonial, su gastronomía afrocaribeña o su escena cultural contemporánea. La profundidad cambia la experiencia.
Segundo:
planear sin sobrecargar. Uno de los errores más comunes es querer hacerlo todo en poco tiempo. Resultado: cansancio, estrés y cero conexión real con el entorno.
Es mejor elegir experiencias clave y dejar espacio para lo espontáneo. Muchas veces lo mejor de un viaje ocurre fuera del itinerario.
Tercero:
conectarse con lo local. Esto puede transformar completamente el viaje. Comer donde comen los residentes, usar transporte local, conversar con guías certificados, visitar mercados tradicionales. Esa interacción no solo enriquece la experiencia, también distribuye mejor el ingreso turístico dentro de la comunidad.
Cuarto:
entender la narrativa del destino. Cada lugar tiene una historia que contar. Puede ser natural, cultural, gastronómica o histórica. Si el destino es de naturaleza, no es solo “ver paisajes”, es comprender su biodiversidad, su conservación y su valor ecológico. Si es cultural, no es solo bailar o probar comida típica, es entender el contexto que le dio origen.
Quinto:
invertir en experiencias, no solo en consumo. Un taller de cocina local, una clase de baile tradicional, una caminata guiada con enfoque histórico o ambiental suele generar recuerdos mucho más duraderos que comprar souvenirs. Las experiencias activas conectan más que el turismo pasivo.
Sexto:
viajar en temporadas estratégicas. A veces visitar un destino en temporada media permite vivirlo con más tranquilidad, mejores precios y menos filas. Eso también mejora la percepción general del lugar.
Y algo clave:
respeto. Un turista que respeta normas, cultura y entorno no solo cuida el destino, sino que recibe una mejor experiencia. La hospitalidad fluye más cuando hay reciprocidad.
Aprovechar bien un destino no significa gastar más dinero. Significa viajar con intención, curiosidad y apertura. El verdadero lujo no es la foto perfecta, es sentir que realmente entendiste el lugar que visitaste.

