¿Y si el tablero cambia de verdad?

Cali, febrero 19 de 2026. Actualizado: jueves, febrero 19, 2026 19:34

Tomás Lombana Bedoya

¿Y si el tablero cambia de verdad?

Tomás Lombana Bedoya

Me atrevo a escribir esta columna tomada de otras dos que leí esta semana, “El candidato de escritorio” de Gustavo Álvarez Gardeazábal y “Piensan en Cabal para la Presidencia” de Mauricio Ríos Giraldo, y escribir este análisis:

En política, tres meses pueden ser una eternidad. Cuando todo parece definido, cuando los nombres se repiten y la polarización domina el debate, suele aparecer la pregunta incómoda: ¿y si entra otro jugador?, ¿y quién puede ser ese jugador?

En los últimos días se ha hablado de candidaturas “de escritorio”, de acuerdos entre partidos tradicionales y de figuras gremiales que podrían irrumpir para romper la tensión entre los bloques ideológicos que hoy encarnan, en buena medida, liderazgos como los de Abelardo de la Espriella en la derecha e Iván Cepeda en la izquierda.

Pero el verdadero cambio no sería simplemente un nuevo nombre en el tarjetón. El verdadero remezón ocurriría si ese nuevo jugador no solo compite, sino que modifica el eje del debate.

Si en lugar de girar alrededor del uribismo versus petrismo, o del progresismo versus la derecha, la conversación se trasladara hacia gobernabilidad, seguridad económica y acuerdos institucionales, posiblemente.

Un candidato con respaldo empresarial y político, pero con narrativa propia, podría desplazar a los liderazgos más ideologizados del centro del escenario.

No necesariamente los derrotaría; podría volverlos irrelevantes. En política, a veces no se gana por eliminación sino por sustitución o sustracción del tema dominante, la famosa narrativa, hoy en día difícil de cambia, pero se puede.

Abelardo de la Espriella ha construido fuerza desde la visibilizacion, confrontación jurídica y mediática.

Iván Cepeda desde el silencio en medios, la coherencia ideológica y la defensa de causas históricas. Pero ambos dependen de un clima de polarización que los alimenta.

Si el electorado comienza a priorizar estabilidad, empleo y acuerdos prácticos por encima del enfrentamiento simbólico, el mapa se reconfigura.

Colombia ha demostrado que puede girar inesperadamente cuando se cansa del péndulo.

Si surge una figura capaz de convocar a sectores tradicionales, empresariales y votantes desencantados sin anclarse en los extremos, no solo cambiaría la competencia: cambiaría el centro de gravedad político.

La pregunta ya no es si hay tiempo para una nueva candidatura. La pregunta es si el país está listo para cambiar el libreto.

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viernes 13 de febrero, 2026
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