Cali, agosto 10 de 2026. Actualizado: lunes, agosto 10, 2026 10:29
Por primera vez una posesión presidencial se realiza en la capital del Valle
Abelardo de la Espriella asumió la Presidencia en Cali y anunció ofensiva contra el crimen y la corrupción
Por primera vez en la historia de Colombia, un presidente de la República tomó posesión de su cargo en Cali.
Abelardo de la Espriella asumió este 7 de agosto la jefatura del Estado en una jornada que tuvo como escenarios la Arena USC, auditorio de la Universidad Santiago de Cali, donde prestó juramento, y el Batallón Pichincha, al que posteriormente se trasladó para pronunciar su primer discurso como mandatario.
De la Espriella destacó el significado de iniciar su Gobierno desde la capital del Valle del Cauca y, posteriormente, desde una instalación militar en un departamento que ha enfrentado durante décadas los efectos del narcotráfico, el terrorismo y la actuación de diferentes organizaciones armadas.
“Desde Cali, ciudad tan íntimamente vinculada a la vida nacional y capital de un departamento que ha padecido el azote del terrorismo, del narcotráfico y del accionar de los violentos, envío un mensaje firme al pueblo colombiano. Ha comenzado el tiempo de la recuperación del orden, la autoridad y la libertad”, afirmó.
“Seré el presidente de todos”
Uno de los primeros mensajes del nuevo mandatario estuvo dirigido a quienes no respaldaron su candidatura.
De la Espriella aseguró que gobernará para todos los sectores y planteó su administración como una convocatoria nacional.
“Seré el presidente de todos los colombianos”, sostuvo, al tiempo que aseguró que quienes no creyeron en su propuesta encontrarán en los hechos la demostración de que su proyecto está orientado al bien común.
También reivindicó la legitimidad del resultado electoral del 21 de junio y sostuvo que en esa jornada no triunfaron un hombre ni un partido, sino la democracia colombiana y la posibilidad de que el país transite por el camino de la libertad, las instituciones y el Estado de derecho, lejos, según afirmó, de los extremos bolivarianos que han causado daño a la región.
De la Espriella advirtió que poner en duda la legitimidad de su elección equivale a desconocer la voluntad soberana expresada por los colombianos en las urnas.
“Le digo a toda la ciudadanía, en el gobierno del Tigre se harán respetar todas las reglas de la democracia. No habrá espacio para maniobras que atenten contra la estabilidad de la nación ni contra el legítimo ejercicio del mandato que hoy comienza”, señaló.
En esa misma línea, cerró la puerta a cualquier iniciativa dirigida a convocar una Asamblea Nacional Constituyente.
“Que quede claro: mi Gobierno no abrirá camino a una constituyente de ninguna naturaleza. No creo en asambleas ni en mecanismos convocados para alterar las reglas, prorrogar el ejercicio del poder o rehacer las instituciones al capricho de ningún gobierno”.

Seguridad: sometimiento o fuerza del Estado
La seguridad ocupó una parte central del primer discurso presidencial. Desde el Batallón Pichincha, De la Espriella impartió instrucciones a las Fuerzas Militares y a la Policía para enfrentar a las estructuras criminales que operan en el país.
“Le imparto desde aquí a las Fuerzas Militares y a la Policía la orden perentoria de combatir a todas las estructuras criminales”, anunció.
El mensaje para las organizaciones ilegales fue igualmente directo: “Los integrantes de las bandas criminales y del narcoterrorismo tienen dos caminos: someterse al imperio de la ley o enfrentar la fuerza decidida del Estado colombiano y de su Fuerza Pública”.
El nuevo presidente sostuvo que la posibilidad del diálogo está agotada y cuestionó la actuación del Estado frente a las organizaciones criminales durante el Gobierno que acaba de concluir.
Según afirmó, históricamente el Estado fue “noble” y durante el régimen saliente fue suficientemente “cómplice”.
En contraste, aseguró que durante la “era del Tigre” la respuesta frente al crimen será certera y contundente.
Entre las primeras decisiones anunciadas está la expedición de un listado de organizaciones consideradas narcoterroristas, con el propósito de entregar mayores instrumentos a la Fuerza Pública para combatirlas.
“En las próximas horas, mi Gobierno expedirá el listado de grupos terroristas con el propósito de dotar a nuestra Fuerza Pública de instrumentos eficaces para el combate frontal del crimen”, indicó.
De la Espriella anunció además que se retomarán fumigaciones utilizando herbicidas que, según señaló, no causan daño, como parte de la estrategia contra los cultivos vinculados al narcotráfico.

También dirigió un mensaje a militares y policías, a quienes prometió respaldo institucional y garantías jurídicas para el cumplimiento de sus funciones.
“Militares y policías de la Patria, tengan la certeza de que este Gobierno los protegerá”, afirmó.
Megacárceles y cadena perpetua
La política criminal será otro de los frentes de la nueva administración. De la Espriella anunció la construcción de megacárceles destinadas a quienes sean considerados las mayores amenazas para la seguridad de los colombianos.
“En mi gobierno se construirán megacárceles destinadas a recluir a quienes representan la mayor amenaza para la seguridad del pueblo”, manifestó.
En materia de justicia anunció igualmente que promoverá la cadena perpetua para los asesinos de mujeres y niños.
“Mi Gobierno no tolerará ninguna violencia contra la mujer. Aquel que atenta contra una mujer o un niño merece ser castigado con cadena perpetua”, sostuvo.
Sobre la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP, afirmó que respetará el orden jurídico vigente, pero anticipó que buscará revisar aspectos de esa jurisdicción.
“Respetaré el orden jurídico vigente, pero no renunciaré a revisar la naturaleza y los efectos de una jurisdicción que nació desconociendo la voluntad popular”, afirmó.
Corrupción del Gobierno Petro
Otro de los ejes de su intervención estuvo dirigido al Gobierno saliente de Gustavo Petro.
De la Espriella cuestionó la corrupción que, según afirmó, se presentó durante esa administración y advirtió que la información relacionada con esos hechos será puesta en conocimiento de la justicia.
El nuevo jefe de Estado aseguró, además, que acudirá a las justicias de otros Estados para denunciar hechos de corrupción del Gobierno saliente, planteando desde el comienzo de su administración una ofensiva judicial frente a las irregularidades que atribuye al Ejecutivo que terminó este 7 de agosto.
Su discurso estuvo atravesado por la idea de una “regeneración” del Estado. Para ello evocó al expresidente Rafael Núñez y su histórica expresión “Regeneración o catástrofe”, y también hizo referencia al dirigente conservador Álvaro Gómez Hurtado.
De la Espriella planteó una regeneración moral en el ejercicio del poder, una transformación administrativa basada en la eficiencia y la transparencia, una regeneración económica que fortalezca la iniciativa privada y un cambio político y social que permita superar el odio y el resentimiento para que los colombianos vuelvan a reconocerse como integrantes de una misma nación.
Menos centralismo
El presidente también cuestionó la concentración de decisiones y recursos en el Gobierno Nacional.
“La excesiva centralización administrativa, necesaria en otro tiempo, se ha convertido en un obstáculo para el progreso”, sostuvo.
De la Espriella, quien reivindicó además su origen Caribe, planteó la necesidad de combinar un Estado nacional fuerte con regiones que tengan mayor capacidad para decidir, ejecutar y construir su propio desarrollo, sin afectar la unidad de la República.

En materia económica, anunció un giro orientado a fortalecer la inversión privada. Entre las medidas planteadas está la eliminación del impuesto al patrimonio y el congelamiento del gasto público.
“El impuesto al patrimonio será eliminado. Debemos dejar de castigar a quienes invierten y generan riqueza en nuestra patria. La prosperidad no nace de gravar el éxito, sino de crear condiciones para que millones de colombianos puedan emprender, trabajar y progresar”, señaló.
El mandatario resumió su mensaje a los inversionistas en una frase: “Volver a invertir en Colombia será rentable”.
También anunció que su Gobierno permitirá proyectos de “fracking responsable y sostenible”, una decisión que vinculó con la búsqueda de seguridad energética y con la necesidad de detener lo que calificó como un proceso de empobrecimiento del país.
De la Espriella aseguró, sin embargo, que mantiene su respaldo a la transición energética y a la diversificación de las fuentes de energía.
Homenaje a Miguel Uribe Turbay
Durante su intervención, el nuevo presidente también recordó a Miguel Uribe Turbay y responsabilizó de su asesinato a quienes calificó como interlocutores del Gobierno que terminó.
“Rindo un sentido homenaje a la memoria de Miguel Uribe Turbay, asesinado por los interlocutores del Gobierno que hoy termina. Gracias, Miguel Uribe Turbay. Desde el cielo, Colombia nunca te va a olvidar”.
La jornada concluyó así con dos escenarios cargados de significado político.
Primero, la Arena USC, donde Abelardo de la Espriella juró como presidente y convirtió a Cali en la primera ciudad distinta de Bogotá en albergar una posesión presidencial; después, el Batallón Pichincha, desde donde trazó las primeras líneas de su administración.
Seguridad y recuperación de la autoridad, respaldo a la Fuerza Pública, combate frontal contra las organizaciones criminales, megacárceles, cambios en la política económica, descentralización, revisión de aspectos de la JEP y acciones judiciales frente a la corrupción que atribuye al Gobierno de Gustavo Petro fueron los principales anuncios de un discurso con el que De la Espriella dejó planteadas las prioridades con las que comienza su mandato.
He mantenido como afirmaciones de De la Espriella, y no como hechos establecidos por el artículo, sus señalamientos sobre corrupción, la actuación del Gobierno Petro, las organizaciones criminales y Miguel Uribe Turbay. Eso permite conservar fielmente el contenido del discurso sin convertir acusaciones políticas del nuevo mandatario en afirmaciones propias del medio.

