Cali, agosto 13 de 2026. Actualizado: jueves, agosto 13, 2026 22:16

Después del terremoto llega la cuenta

¿Cómo reorganizar las finanzas de una familia damnificada?

¿Cómo reorganizar las finanzas de una familia damnificada?
Foto: IA
jueves 13 de agosto, 2026

Cuando pasa la emergencia inmediata de un terremoto comienza otra preocupación para muchas familias: el dinero.

Una vivienda inhabitable puede significar pagar un arriendo temporal; una cocina dañada obliga a comprar alimentos preparados; cambiar de alojamiento aumenta los gastos de transporte y, al mismo tiempo, alguno de los integrantes del hogar puede haber dejado de trabajar o perdido temporalmente su fuente de ingresos.

En esas circunstancias, intentar solucionar todo inmediatamente puede convertirse en un segundo problema.

La prioridad financiera durante las primeras semanas debería ser proteger el dinero disponible mientras se determina qué daños asumirán los seguros, cuáles ayudas entregarán las autoridades y cuánto tendrá que pagar finalmente la familia.

Primero, separar lo urgente de lo que puede esperar

Después de una emergencia aparecen muchos gastos que parecen igualmente importantes.

No lo son. Vivienda segura, alimentación, medicamentos, transporte indispensable y necesidades básicas deberían ocupar los primeros lugares.

Reemplazar muebles, pintar paredes, comprar nuevamente electrodomésticos o comenzar reparaciones que pueden esperar debería quedar temporalmente en segundo plano. La incertidumbre obliga a conservar liquidez.

Esto resulta especialmente importante cuando la familia ha perdido ingresos. El presupuesto que funcionaba antes del terremoto posiblemente ya no sirve.

Conviene calcular cuánto dinero existe realmente disponible y cuánto cuesta sostener las necesidades esenciales durante las próximas semanas.

Cuidado con comenzar inmediatamente las reparaciones

Antes de utilizar los ahorros para reparar la vivienda, hay que comprobar si existe algún seguro.

Fasecolda ha recordado que pueden intervenir diferentes protecciones, entre ellas pólizas asociadas a créditos hipotecarios, seguros de bienes comunes de las copropiedades y seguros voluntarios de hogar.

Si existe una póliza, lo recomendable es informar cuanto antes a la compañía.

También conviene evitar reparaciones definitivas o desechar elementos afectados antes de recibir instrucciones de la aseguradora, salvo cuando sea indispensable para proteger la vida, impedir nuevos daños o cumplir una orden de las autoridades.

Gastar primero y preguntar después puede complicar innecesariamente la economía familiar.

No compre nuevamente toda la casa

Una familia que perdió muchas pertenencias puede sentir la necesidad de recuperar rápidamente aquello que tenía antes.

Pero probablemente no sea el momento de comprar nuevamente sala, comedor, televisores, electrodomésticos y demás elementos utilizando tarjetas de crédito.

Es preferible hacer tres grupos: aquello que se necesita inmediatamente, lo que puede conseguirse temporalmente prestado o mediante ayudas y lo que puede esperar.

Endeudarse para reconstruir rápidamente una sensación de normalidad puede dejar cuotas durante meses o años, justamente cuando los ingresos familiares son más vulnerables.

¿Qué hacer con las deudas que ya existían?

El terremoto no hace desaparecer automáticamente créditos hipotecarios, tarjetas, préstamos o demás obligaciones financieras.

Por eso, si la emergencia redujo significativamente la capacidad de pago, no conviene esperar simplemente a caer en mora.

La familia puede comunicarse con cada entidad financiera, explicar su situación y preguntar qué alternativas tiene disponibles.

Antes de aceptar una modificación del crédito, debe conocer cómo cambiarán la cuota, el plazo, los intereses y el costo total de la obligación.

En las viviendas financiadas mediante crédito hipotecario existe además un dato importante: Fasecolda recuerda que los inmuebles hipotecados a favor de entidades financieras deben estar asegurados contra incendio y terremoto durante la vigencia del crédito.

Si la propiedad resultó afectada, corresponde contactar a la entidad financiera o aseguradora para conocer el procedimiento aplicable.

Lleve una cuenta de lo que está gastando

Desde el primer día conviene conservar facturas y soportes de alojamiento temporal, transporte, reparaciones urgentes y demás gastos extraordinarios derivados del terremoto.

Además de ayudar posteriormente cuando sea necesario acreditar determinados gastos, este registro permite descubrir cuánto está costando realmente la emergencia.

Una libreta o una hoja sencilla puede ser suficiente: dinero disponible, ingresos que siguen llegando, gastos indispensables y pagos que vencen durante las próximas semanas.

No tome decisiones patrimoniales bajo presión

Vender rápidamente un vehículo, aceptar préstamos costosos, retirar inversiones o endeudarse con prestamistas informales puede proporcionar efectivo inmediato, pero también generar pérdidas difíciles de recuperar.

Antes de comprometer patrimonio o adquirir una deuda importante, conviene saber cuánto cubre realmente el seguro y qué ayudas oficiales podrían corresponder.

Fasecolda ha señalado que las compañías aseguradoras mantienen activos sus protocolos de atención y recomienda contactar directamente a la compañía correspondiente para recibir orientación.

Después de un terremoto, reorganizar las finanzas no significa recuperar inmediatamente todo lo perdido. Significa garantizar primero dónde vivir, qué comer, cómo movilizarse y cómo sostener a la familia mientras se aclara el panorama.

La reconstrucción puede tomar meses. El objetivo financiero de las primeras semanas no debería ser volver a tener todo cuanto antes, sino evitar que una emergencia material termine convirtiéndose también en una crisis de endeudamiento familiar.


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