Cali, agosto 13 de 2026. Actualizado: jueves, agosto 13, 2026 22:16
Eder enfrenta la tragedia y una maquiavélica ofensiva política en su contra
¿Por qué, si el alcalde Alejandro Eder ha tenido las botas puestas desde que ocurrió el terremoto, ha estado recorriendo Cali y se ha mantenido al frente de la atención de la emergencia, se ha desatado una arremetida política en su contra?
La pregunta es válida, sobre todo porque el mandatario ya ha sido abucheado y agredido en dos de sus recorridos por sectores afectados por el terremoto, y hay fuentes que indican que habría sectores políticos detrás de estos ataques…
Incluso, algunas versiones sugieren que se estaría tratando de conocer anticipadamente la agenda del alcalde, para saber dónde estará y llegar previamente a las comunidades para infiltrarlas y generar los abucheos.
La explicación a tan rastrera estrategia puede estar en las elecciones de octubre de 2027, que están a sólo un año y dos meses.
Aunque parezca temprano para hablar de elecciones en medio de una tragedia de semejante magnitud, la ciencia política ha estudiado ampliamente la incidencia que pueden tener los desastres naturales en el comportamiento electoral.
No existe una regla según la cual una catástrofe castigue o premie automáticamente a quienes gobiernan, pero sí hay evidencia de que este tipo de situaciones se convierten en una gran prueba de capacidad estatal, liderazgo y respuesta pública que puede incidir en lo electoral.
Es lo que se conoce como voto retrospectivo: los ciudadanos no votan solamente pensando en las promesas sobre lo que vendrá, sino que también evalúan lo que hicieron sus gobernantes frente a situaciones concretas que los tocaron a ellos o a personas muy cercanas.
Pocas situaciones ponen tanto a prueba a un gobierno como una tragedia.
En cuestión de horas, los ciudadanos comienzan a evaluar quién estuvo presente, quién coordinó, quién resolvió, cuánto demoraron las ayudas, cómo funcionaron los organismos de socorro, cómo se restablecieron los servicios y, posteriormente, cómo avanzó la reconstrucción.
Ante la magnitud de lo ocurrido en Cali, cuando lleguen las elecciones de 2027 –el 31 de octubre– todavía habrá muchas huellas del terremoto.
Por eso, políticamente, lo que está ocurriendo puede tener efectos mucho más allá de la emergencia, y eso lo saben os políticos.
Si bien Alejandro Eder no puede aspirar a la reelección inmediata, sí habrá figuras cercanas al mandatario que buscarán sucederlo, así como habrá candidatos de sectores radicalmente opuestos.
En ese contexto, hay sectores políticos a los cuales les conviene que el alcalde llegue a las elecciones de 2027 con el mayor desgaste posible, para alimentar entre los caleños la idea de votar por una opción que represente todo lo contrario…
De allí que la batalla política alrededor del terremoto sea también una batalla por la percepción.
Hasta el momento, Eder ha estado dedicado a la atención de la tragedia, ha estado presente y ha asumido personalmente el liderazgo de la emergencia.
Eso no significa que no pueda ser cuestionado ni que todo lo que haga esté bien.
Claro que la actuación de la Alcaldía tendrá que ser evaluada, pero una cosa es cuestionar la gestión y otra muy distinta es tratar de construir la percepción de que el alcalde está ausente –o que no está haciendo nada-, cuando la verdad es que está presente y está actuando.
Cali está inundada de fake news y desinformación alrededor de la atención de la emergencia, con versiones que aseguran que no se están haciendo cosas que en realidad sí se están haciendo y mensajes que buscan mostrar que todo es un caos y que el alcalde Alejandro Eder no está respondiendo.
Esa proliferación de mentiras orientadas en una misma dirección lleva inevitablemente a preguntarse si todo hace parte de una estrategia coordinada para aprovechar el estado de desespero, angustia e incertidumbre en el que entra una ciudadanía golpeada por una situación como ésta y sembrar, en ese terreno fértil, indignación contra Eder y contra los sectores políticos afines a él…
Por eso, detrás de la arremetida política contra Eder puede haber mucho más que cuestionamientos por el manejo de la emergencia.
Si los caleños sienten que fueron atendidos, que las ayudas llegaron, que las familias damnificadas encontraron soluciones y que la ciudad logró levantarse, la percepción sobre el mandatario y lo que representa, puede mejorar.
Si ocurre lo contrario, el terremoto puede convertirse en un elemento adicional de desgaste.
Claramente, el terremoto no definirá quién será el próximo alcalde, pero la memoria que quede entre los caleños sobre quién estuvo, quién ayudó, quién resolvió y también quién trató de sacar provecho político de la tragedia, sí puede pesar cuando llegue el momento de votar.

