Cali, octubre 13 de 2026. Actualizado: martes, octubre 13, 2026 17:04

La Feria Internacional del Libro de Cali se prepara para celebrar su undécima edición

Paola Guevara: “Nuestro mayor triunfo este año es que la Feria del Libro de Cali pueda realizarse”

Paola Guevara: “Nuestro mayor triunfo este año es que la Feria del Libro de Cali pueda realizarse”
Fotos: FILC
martes 13 de octubre, 2026

La Feria Internacional del Libro de Cali se prepara para celebrar su undécima edición en un año especialmente difícil para la ciudad.

Sin embargo, entre las consecuencias del terremoto y las dificultades que han marcado el panorama local, la organización recibió una noticia alentadora: ninguna editorial canceló su participación y, además, una donación de 100.000 libros infantiles y juveniles permitirá fortalecer bibliotecas y espacios de lectura en Cali y el Valle del Cauca.

Del 23 de octubre al 2 de noviembre, la ciudad volverá a encontrarse alrededor de los libros, con República Dominicana como país invitado de honor, cerca de 900 eventos y una programación que reunirá a escritores reconocidos, autores emergentes, actividades infantiles, música, gastronomía y distintas expresiones culturales.

Para Paola Guevara, directora de la Feria Internacional del Libro de Cali, esta edición tiene un significado que trasciende las cifras de asistencia o las ventas editoriales.

En medio de las dificultades, mantener viva la feria representa un acto de confianza en la ciudad y una oportunidad para recuperar los espacios de encuentro.

Este ha sido un año especialmente difícil para Cali. ¿Cómo ha impactado esa situación la organización de la Feria del Libro?

Ha sido un año sui géneris para todos. Fue un año de elecciones, un año de muchas expectativas en muchos sentidos.

También un año en que la empresa privada tuvo cautela sobre lo que iba a pasar.

Y finalizamos este segundo semestre con la noticia del terremoto y la posesión presidencial, que han hecho de este año uno muy particular para Cali, en el que las prioridades se han trasladado, donde la solidaridad de los caleños se ha expresado y ha brillado de una manera ejemplar, pero también ha movido mucho el corazón de Colombia por Cali y por todos los lugares que fueron afectados por el terremoto.

Entonces, yo creo que la noticia que tenemos, muy positiva para dar, es que el 100 % de las editoriales viene.

Ni una sola canceló, lo cual nos habla no solamente de la vitalidad de la feria, sino del amor y el respaldo por Cali y sus procesos.

Editoriales como Planeta nos donó 100.000 libros infantiles y juveniles que este año van a ser vitales.

Es una donación que equivale más o menos a 3.000 millones de pesos, solo en libros.

Entonces vamos a hacer una labor de llevar estos libros al Valle del Cauca, a los centros culturales, a las bibliotecas, a las sedes de Univalle donde usualmente hacemos miniferias, también a las 60 o más bibliotecas que hacen parte de la Red de Bibliotecas Públicas de Cali y a fundaciones de la ciudad a las que hemos entregado libros.

Y aun así nos quedan más por seguir dando, porque son muchísimos.

Entonces pienso que la gran felicidad de esta feria ha estado este año en el dar, en el poder ser ese canal y ese puente que permite que a Cali se irradien tantos libros que van a ir a parar a las bibliotecas infantiles y juveniles.

Este año República Dominicana es el país invitado de honor.

¿Qué elementos de su literatura, historia y cultura considera que pueden generar un diálogo especialmente significativo con Cali?

Es muy curioso que en el año más difícil para Cali coincida que nos corresponde el país más alegre de todos: República Dominicana, con su bachata y su merengue, que es patrimonio inmaterial de la Unesco.

Va a ser la unión, sin que lo hayamos planeado de esta manera, de dos países muy musicales y de dos gentilicios en torno a la música y al ritmo, como son República Dominicana y Cali, unidos en un mismo ADN.

Entonces quiero destacar ante los caleños que el Gobierno de República Dominicana ha sido absolutamente generoso con la ciudad.

Desde el primer momento nos llamaron y nos dijeron: “Sin importar las noticias, nosotros apoyamos a la ciudad. Nosotros persistimos. Nosotros queremos ir a entregar lo que somos, seres humanos. Queremos ayudarlos a elevar su nota de alegría, a entregar lo que somos”.

Incluso su viceministra de Cultura va a venir a cantarnos y hablarnos sobre la importancia de las canciones en los tiempos de la inteligencia artificial y de cómo la canción también es un lenguaje literario que ni siquiera la tecnología más moderna puede reemplazar en la textura de esa escritura de canciones.

En fin, siempre va a haber algo ocurriendo en el pabellón de República Dominicana, de 10 de la mañana a 8 de la noche, del 23 de octubre al 2 de noviembre.

Cali llega a la undécima edición de su Feria del Libro, con 900 eventos y más de 200 autores. ¿Cómo ha sido ese crecimiento?

Esa historia es muy linda y gracias por la pregunta, porque esta feria empezó con tres carpas y hoy en día somos 90.000 metros cuadrados de espacio público atravesados por un río, por árboles y por esa brisa de las tardes caleñas.

Entonces, el crecimiento ha sido exponencial y la razón son los caleños que vienen, porque si la gente no viene a apropiarse de la feria, pues no sería posible.

Podemos plantear lo que queramos, hacerlo con el mayor de los amores, pero si la gente no viene al libro, nada estaríamos haciendo.

Entonces, esto es un hito de los caleños, de la gente que ama el libro, de las abuelas que traen a los nietos, de las mamás que vienen con los niños, de los amigos que se ponen cita allí, de toda la gente de las universidades que con emoción espera esta fecha.

Pasar de unas cifras que empezaron hace 11 años, pequeñitas y un poco iniciales, a que se vendan 76.000 o 77.000 libros, por ejemplo, en la feria del año pasado, y que lleguemos casi a las 500.000 personas que recorren la feria, significa que la ciudad, cuando le ofrecen algo cultural, lo acoge, apuesta por ello, lo abraza y lo hace suyo.

¿Qué papel desempeña la cultura en la reconstrucción del tejido social, especialmente en un momento en el que Cali se enfrenta a todas las dificultades que dejó el terremoto?

Esto es absoluto. La cultura tiene todo que ver, porque no solamente se trata de esparcimiento, que también lo es; de entretenimiento, que también lo es; de lugar de encuentro, que también lo es, sino que la cultura de verdad construye, aporta ladrillos y cemento.

O sea, nos ayuda a volver juntos a un espacio público, nos ayuda a volver a sentarnos al lado del otro, a volver a sentirnos que somos parte de una ciudad física a la que podemos salir y llegar.

Nos ayuda a ir y escuchar 900 charlas de personas, unas que piensan como nosotros y otras que piensan todo lo contrario, y aun así tolerar estar en el mismo espacio juntos.

Y además nos permite aprender y poner en el horizonte del deseo el conocimiento, la educación, el libro, la cultura, que son grandes aspiraciones democráticas de cualquier sociedad.

La feria amplió la zona infantil y tendrá talleres, pícnics literarios y actividades familiares. ¿Qué están haciendo para que los niños descubran el placer de leer en un contexto en el que las pantallas se roban toda la atención?

Sí, es cierto. Incluso en países muy desarrollados estamos viendo aulas sin tabletas.

Los países nórdicos están recuperando el poder del papel, del lápiz, de la escritura a mano, de la escritura cursiva, que parece que tiene un efecto neuronal en el proceso de fijar el aprendizaje. Es increíble el poder del papel.

Me hablaba en estos días Aura Bustamante, que es la directora de la Librería Nacional de Cali, que es la librera más antigua de Colombia, con 55 años como librera, y me decía que las ventas del libro virtual se quedaron en Colombia estancadas entre el 3 % y el 4 %.

El resto es libro en papel. Es decir, el colombiano lee en papel.

Y esos son datos actuales. También me lo dijo quien fue director del Cerlalc, Andrés Ossa, caleño, colombiano.

Me dijo: “Si en el mundo es el 10%, en Colombia es el 4%”, en cuanto al libro virtual frente al físico.

Entonces, esta es una feria, primero, presencial, lo cual es algo muy análogo de hacer. No podemos dar las charlas virtuales porque queremos justamente que sea presencial y análogo.

Y segundo, es principalmente, como en un 98 %, papel, porque creemos que el libro en papel tiene una magia y crea oportunidades en el alma y en el cerebro de la gente.

¿Cómo son esas dinámicas que se viven con un libro?

Paola Guevara: “Nuestro mayor triunfo este año es que la Feria del Libro de Cali pueda realizarse”

Nada como leer un libro, meterlo en la cartera, doblarle la puntica para saber por dónde vamos.

Quizás alguno lo subraya, otro lo conserva perfecto como un tesoro y no lo presta, otro lo presta y lo pierde.

Todas las dinámicas de relaciones humanas en torno al libro son muy bellas, y en torno a una taza de café. Entonces, esta feria es para el alma.

También el festival de cine viene, el de danza, la Feria de Cali a final de año viene y los componentes de los otros festivales culturales.

Entonces, como tú me preguntabas hace un rato, la cultura también construye edificios, también construye pisos enteros y también construye avenidas y plazas al interior de la sensibilidad humana y en la mente, sobre todo en los niños.

La feria contará con 150 expositores y más de 250.000 libros a la venta. ¿Qué oportunidades representa para las editoriales independientes, las librerías y los escritores emergentes?

Sí, esta es una feria, la de Cali en particular, porque cada feria en Colombia es muy distinta y es casi que un universo completamente aparte.

Pero esta de Cali, que ocurre en el espacio público, que no se cobra, es gratuita, es decir, no hay una barrera para que la gente acceda, y que además tiene réplicas en varios municipios del Valle, incluso ya tenemos un piecito en el Cauca, con Santander de Quilichao.

Es una feria muy sui géneris. Nosotros no solamente tenemos grandes autores, porque sabemos que viene el gran Evelio Rosero, sabemos que viene Mario Mendoza, sabemos que viene Pablo Montoya.

Hay como 12 autoras novelistas caleñas que vienen este año, desde Amalia Andrade hasta Carolina Andújar, desde Vanessa de la Torre hasta Claudia Palacios, con su libro sobre el alzhéimer, que ha sido un hito este año en salud y en familia.

Tenemos todas esas grandísimas figuras que atraen, pero también tenemos a niñas de 13 años que presentan su primera novela, a un niño con autismo que quiere contarles a sus compañeritos del salón qué se siente estar dentro del espectro y sentir como él siente.

Somos una feria que busca ser poco pedante y más bien integradora, más bien abierta, y donde tengan cabida también las personas que no tienen una editorial y que apuestan por un libro.

Por ejemplo, una de las novedades de este año que tiene todo que ver con Cali es el libro de Junior Avilés Paltoja, de Salsa sin Miseria.

Ninguna editorial le quiso publicar su libro del diccionario de la salsa y resulta que lo hicieron muy mal, porque vendió 17.000 ejemplares y es una iniciativa privada de un caleño.

Entonces, él viene a presentar este año un poemario que se llama Guaguancó, insistiendo en que la salsa no solo se baila, sino que también se lee.

Finalmente, se conmemoran los 10 años de la reedición de ¡Que viva la música!, de Andrés Caicedo.

¿Cómo se busca preservar esa memoria literaria de Cali y, al mismo tiempo, abrir espacio para nuevas voces que representen las preocupaciones y las identidades de las generaciones actuales?

Nuestro ícono. No todas las ciudades de Colombia tienen grandes novelas y Cali la tuvo antes que muchas otras ciudades. Cali tiene ¡Que viva la música!

Eso de pronto solo lo tiene quizá Medellín, pero es un orgullo para Cali que por aquí haya pasado, vivido y escrito Andrés Caicedo, que siempre va a ser polémico.

Incluso en este momento hay una polémica sobre el significado de su obra, porque él está siempre vigente y siempre en el centro de la atención y del ojo público.

Paola Guevara: “Nuestro mayor triunfo este año es que la Feria del Libro de Cali pueda realizarse”

Nuestro concurso de cuento se llama Andrés Caicedo porque siempre fomenta la participación de los jóvenes y de los niños.

Hemos tenido en estos años de hacer ese concurso niños que ganan y vienen a presentar sus cuentos desde el Putumayo, desde el Vichada, desde Guainía, desde Vaupés, desde la costa Atlántica.

Es decir, para nosotros es esencial Andrés Caicedo y este año anunciaremos el concurso para el próximo año. Andrés Caicedo sigue en el centro. Planeta editó toda su obra, las cartas, los cuentos.

Hay una revisión de ¡Que viva la música! por los 50 años de la muerte de Andrés, que fue en 1977 y se cumplen en mayo del próximo año.

También estamos cerca del centenario del nacimiento de Gabriel García Márquez, que es el otro año.

Entonces, estamos en camino a muchas cosas y siempre está todo ocurriendo. Nosotros siempre tenemos algunos contenidos y algunos eventos que tienen que ver con eso.

Por ejemplo, el 22 de octubre, cuando hagamos el lanzamiento de la feria, nos hemos aliado con Netflix y en el Hotel Estelar, la compañía va a tener al director de Cien años de soledad y a María Leila Soto (los dos, Carlos Moreno y María Leila, son de la Escuela de Univalle) y van a hacer una lectura dramática en voz alta de los textos del guion de Cien años de soledad y veremos en pantalla cómo quedó convertido en serie.

Entonces, es guion, serie, guion, serie: lo leído dramáticamente y el resultado final.

Ellos van a estar allí, traídos por Netflix en alianza con la feria y con Univalle, para contarnos cómo en este momento hay una conexión tan grande entre lo escrito que pasa a lo visual, a lo audiovisual.

Y ellos serán entrevistados por Andrés Grillo, que es el gran editor de Mario Mendoza en Planeta y que además estudió en la escuela de Gabriel García Márquez y participó en la sala de redacción con Gabo, cuando Gabo era el dueño de la revista Cambio, hace tantos años.

Entonces, los invito a todos. Es gratis. Vengan al Hotel Estelar a las 6 de la tarde, el 22 de octubre. Esto es abierto.

Luego, la viceministra de Cultura de República Dominicana cantará bachatas y merengues compuestos por ella, mientras nos habla sobre la importancia de la escritura de canciones, del puño y letra y de la sensibilidad del artista, y no de la inteligencia artificial. Será un muy buen plan.


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